miércoles, 1 de febrero de 2017

Tal día como hoy...

Tal día como hoy hace un año de la punción de nuestra hada madrina.

(Nos regaló diez preciosas oportunidades que se materializaron en mi niña preciosa y tres frigobebés que esperan guardaditos en la clínica de nuestros sueños.)

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Tal día como hoy la emoción nos inundaba y comenzábamos con mucha ilusión y mucho miedo un camino que no sabríamos si tendría este maravilloso final.

(Recuerdo la tensión ante cada llamada esperando noticias sobre vuestro desarrollo y los nervios ante cada nuevo acontecimiento.)

Tal día como hoy soñaba con llevar en mi vientre alguna vez una vida que fuese creciendo y formando día a día en mí la palabra mamá.

(Y hoy es tu primer cumpleaños real.)

Tal día como hoy esas celulitas de nuestra hada madrina y las de papá se unieron y días después formaron ese circulito de luz y esperanza que llevé dentro de mí, al que cuidé y di amor y calor y que hoy eres tú, hija mía.

(Hoy vuelvo a recordar a esa chica que me hizo el mejor regalo y que nunca olvidaré. De nuevo, gracias! Que te vaya muy bonito en la vida.)

Tal día como hoy pensaba en que mi hada madrina no tuviera molestias y que se recuperase pronto y bien, que no hubiese ido sola, mi corazón estaba con ella unido con un hilo invisible.

(Y empecé a soñar que de verdad era posible...)

Tal día como hoy comenzaba la magia. Una magia que a día de hoy no ha hecho más que crecer y crecer día a día.

lunes, 30 de enero de 2017

La losa del Origen Desconocido

Hola!
Desde casi que comencé con esto del blog, tenía pendiente una entrada hablando sobre el “diagnóstico” de infertilidad o esterilidad de origen desconocido y por fin me he puesto manos a la obra a escribirla.

Cuando empiezas con pruebas para saber qué es lo que te impide quedarte embarazada, sientes miedo de encontrar un problema y si finalmente tienes la “suerte” de que todas y cada una de dichas pruebas salgan bien, entras en una especie de ensoñación donde piensas que el problema no existe, pero desde mi punto de vista eso no es así... Creo que SIEMPRE hay una causa y simplemente no nos hemos realizado la prueba adecuada para encontrarla, bien por dificultad o por incompetencia y al poner ese sello ya no siguen buscando motivos.

Luego va pasando el tiempo y los intentos, sigues sin conseguirlo y te das cuenta de que el no tener un enemigo al que ponerle cara, hace muy difícil el poder vencerle. Descubres que el que las pruebas hayan salido bien es un arma de doble filo y que en el fondo dejas todo en manos del azar y eso es muy duro de asumir.

Además de todo esto la sensación de incertidumbre es total y poco a poco las fuerzas y la ilusión se van desvaneciendo.


Rafal Olbinski

Si todo está bien ¿por qué no me quedo embarazada? Y te sientes pequeña, frágil, desvalida e insignificante en un mundo donde parece que solo estás rodeada de diosas de la fertilidad capaces de quedarse embarazadas a la primera, en el mes justo para unir vacaciones al permiso de maternidad o de elegir el sexo del bebé sin equivocarse... Cuatro veces... (Casos independientes pero verídicos)

Todo esto va mermando la autoestima y además tienes que callarte ante las recomendaciones del comité de sabias en fertilidad que te recomiendan que te relajes porque todo está bien y eres tú con tu obsesión enfermiza la que te boicoteas y te fastidias no embarazándote.

Por favor, dejad de haced eso, no ayudáis en absoluto y hacéis muchísimo daño culpándonos de nuestra infertilidad, si no tenéis nada que decir que nos ayude, callaros. Porque es muy fácil opinar con un hijo en casa y otro en tu vientre sobre la esterilidad ajena...

Que hayas sido madre no te hace una experta en reproducción humana, más bien todo lo contrario, probablemente no tengas ni puñetera idea de todos los factores que tienen que aunarse para que se produzca un embarazo y éste llegue a término, simplemente tuviste suerte y lo conseguiste en un par de polvos. Eah, ya me he “desahogao”.

Me mordía la lengua ante estas insinuaciones porque realmente al estar en origen desconocido no podía responderles diciendo cuál era mi problema y sentía una tristeza y una frustración bestiales.

También me pilló una época donde estaba psicológicamente muy hundida y me costaba hablar sobre el tema sin llorar (de hecho nunca lo conseguía), por aquel entonces y con el caso concreto que os cuento estaba en betaespera de mi tercera o cuarta IA (no lo recuerdo exactamente) y demasiado tenía con intentar mantener algo de ilusión en ese tratamiento... Ahora le respondería y no me haría pequeñita como entonces.

Pero pasó el tiempo y tuvimos la enorme suerte de dar a parar con la clínica de nuestros sueños y en la primera visita salimos de ahí con un diagnóstico que siempre había estado ahí...

Después de digerirlo (al menos en parte, aún duele cuando pienso en el tiempo y salud perdidos) me cambió la percepción de mi problema. Por fin tenía una causa, un enemigo con nombre y apellidos a quien vencer. La endometriosis se convirtió en mi pesadilla hecha realidad, pero también en la solución a todo ese malestar acumulado.

Por supuesto tuve una conversación con la persona que me hizo tanto daño y con todas las demás que también me recomendaron vacaciones o relax como solución a mi esterilidad. Me sentí orgullosa dando un motivo físico a mi problema. Además por aquel entonces ya había tomado la decisión de no emprender acciones legales contra la Seguridad Social y me sentía fuerte y segura en mi decisión, por primera vez hablaba de ello sin lágrimas.

En cierto modo yo también pienso que las enfermedades y problemas en muchas ocasiones son psicosomáticos (años de problemas dermatológicos debidos a la ansiedad son la prueba de ello) o tienen una explicación debida a nuestro estilo de vida o decisiones.

Desde pequeña siempre quise ser madre en el año 2000, tenía ese sueño, no me preguntéis por qué... (Quizás la conciencia de mi memoria de pez me hiciese decantarme por ese año para llevar bien la cuenta de la edad de mi hipotético hijo sin tener que hacer de calculadora humana...) Pero en aquel entonces, aunque ya estaba con mi pareja y sabíamos que queríamos estar juntos y tener hijos, no teníamos donde caernos muertos y la noticia de un embarazo no habría traído alegría desde el principio, cosa que nunca me hubiese perdonado.

Se sabe que la endometriosis se debe en parte a posponer la maternidad. Nuestro cuerpo está preparado para llevar a cabo embarazos desde el comienzo de nuestra vida reproductiva, mantener la lactancia prolongada y de este modo actuar de método anticonceptivo y encadenar embarazo tras embarazo, lactancia tras lactancia hasta el final de nuestra vida fértil.

Así pasa con el resto de los mamíferos y no somos otra cosa que animales, aunque nos empeñemos en olvidarlo.

Otra cosa es que, evidentemente, nadie en su sano juicio que no pertenezca a ninguna comunidad religiosa extremista hace esto hoy en día.

Hace mucho que salimos de la cueva por fortuna, pero es cierto que la endometriosis se agrava en cada ciclo menstrual y solo el embarazo y la lactancia la frena y la mejora.

También hay mucho de la alimentación, no soy ninguna experta pero las carnes rojas, el gluten... agravan la enfermedad. Seguro que la contaminación y los conservantes, colorantes y demás de los alimentos también tienen que ver.

No digo por esto que todas las mujeres que no sean madres adolescentes y tengan tropecientos churumbeles vayan a generar endometriosis, por supuesto que no, pero, aunque no se sabe la causa exacta, sí se conoce que estas cuestiones son relevantes en el origen.

Volviendo a mis pensamientos iluminados de la causa psicosomática de mi enfermedad pienso que si hubiese podido ser madre joven como fantaseaba de pequeña, esto puede que no hubiese sucedido, pero no tengo sentimiento de culpa porque en aquel entonces haber sido madre hubiese sido una locura.

A veces lo que más temes se convierte en la solución.

Solo sabiendo que la endometriosis había afectado a la calidad de mis óvulos, pude decidir a tiempo que el siguiente paso sería pasar a ovodonación.
De haber seguido en origen desconocido probablemente habría continuado intentando FIV tras FIV intentando obtener óvulos sanos y maduros, y es más que probable que no tuviese aún a mi niña en brazos.

Espero que si estás sin diagnóstico (que es lo que es en realidad para mí estar diagnósticada como origen desconocido) pronto encuentres una causa, o si no, que tengas la suerte de conseguir embarazo aunque no la hayas localizado.


Un beso y muchas gracias por estar siempre ahí.

martes, 24 de enero de 2017

Haciendo balance: Mis aciertos

En la anterior entrada os contaba los aspectos que cambiaría si tuviese la posibilidad de reencontrarme con mi yo del pasado y darle algunos consejos para haber sobrellevado mejor la batalla para conseguir ser madre, pero la verdad es que no todo considero que fue un error ni mucho menos, y también quiero remarcarlo.


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Estos son los aciertos de los que me siento orgullosa en mi historia personal:

-No empeñarme en mantener mi genética.

Soy consciente de que he tenido muchísima suerte habiendo conseguido embarazo en la primera transferencia del primer ciclo de ovodonación y eso hace que los cinco tratamientos y los años anteriores se trivialicen. Sabemos que el porcentaje de éxito es mucho más alto con ovodonación, pero tampoco es la panacea y un negativo de ovo es muy doloroso, pero estoy convencida de que pensaría lo mismo aunque el resultado hubiese sido diferente, ya que con mis óvulos (en el caso de que alguna vez hubiese conseguido alguno) no hubiese mejorado.

Entiendo que el duelo genético está ahí y no sea sencillo dar el paso. Quizás sea la decisión más delicada y personal de todas, pero en nuestro caso afrontamos el cambio de tratamiento como una liberación. En palabras de Mr. Cloud “Dejemos ya de machacarnos y centrarnos en tonterías y vamos a ser felices”.

-Haber seguido mi camino sin derrochar tiempo y fuerza en batallas equivocadas.

Os conté que parte de la dureza de mi lucha se debe a una negligencia. Hace casi diez años que me operaron de lo que dijeron que era un teratoma que finalmente resultaron ser dos quistes de endometriosis en sendos ovarios, pero que nadie me comentó ni hizo caso. Con ese diagnóstico me habría ahorrado al menos seis años de dar palos de ciego, habría ido directamente a FIV sin esperar a tener 35 años y tampoco tendría que haberme sometido a ninguna IA que agravaron la enfermedad con cada estimulación (y con cada regla natural en todo ese tiempo, lo ideal teniendo esta enfermedad es tratarla con anticonceptivos para frenarla).

Lo descubrí gracias a que en mi ciudad las FIV se realizan en otra clínica y con un solo vistazo a mi historial por parte del nuevo doctor, tenía un diagnóstico y salía del cajón desastre del origen desconocido. Imaginad mi rabia cuando lo descubrí. Valoré los pros y los contras, mi primer instinto fue poner una denuncia formal, hacer un cara a cara con la jefa del departamento y gritarle todo mi odio y frustración, pero me fui calmando y pensé en cuál era mi objetivo, que no era otro que conseguir ser madre cuanto antes.

El dejarme llevar por la rabia eternizándome en batallas legales hubiesen mermado las pocas fuerzas que me quedaban y no me iban a devolver el tiempo perdido, más bien iban a malgastar el que aún tenía y poniéndome en el mejor de los casos, si conseguía ganar la batalla legal ¿Qué obtendría? ¿Volver al 2009? ¿Recobrar la salud perdida? No... Solo conseguiría dinero y mis fuerzas, mi salud mental y mi tiempo valen más que ninguna suma económica.
Personas de mi entorno no entienden mi decisión y piensan que me he rendido, pero yo sigo convencida de que hice lo correcto.

De nuevo esto es un caso muy personal que espero que a nadie más le pase, pero la enseñanza generalizable que saco es la importancia de intentar mantener la mente lo más fría posible e intentar no perderse en batallas paralelas que te alejen de tu objetivo.

-Cambiar el chip y dejar de sentirme una fracasada.

Me costó mucho llegar a este punto y fue gracias a la #Infertilpandy de nuevo. Empecé a admirar a esas mujeres que se levantaban una y otra vez ante las adversidades y me di cuenta de que era una más de ellas (por absurdo que parezca estaba tan deprimida que no me había dado cuenta que mi historia era igual de admirable que la de cualquiera de ellas). 

Nada que esté en nuestra mano dejará de ser intentado para conseguir nuestro objetivo de ser madres y ese es motivo más que suficiente para sentirnos orgullosas de quienes somos. 

Nos costará más pero lo más probable es que la mayoría lleguemos a ser madres si no nos rendimos y la economía nos lo permite, sea cual sea la vía para conseguirlo y lucharemos como gladiadoras por ello.


Pues aquí acaba mi balance, no sé si será útil para ti que me lees, ya que cada camino es único y solo tú tienes la potestad de tomar tus propias decisiones, pero si mi experiencia te sirve para acabar de decidirte sobre algún aspecto que estés valorando, lo doy por bien empleado.


Un beso y gracias por estar siempre ahí.

jueves, 19 de enero de 2017

Haciendo balance: Mis errores

Hola de nuevo!

Hoy me paso por aquí para hacer balance sobre todo mi recorrido en el mundo de la reproducción asistida hasta llegar a ser madre.

En la #Infertilpandy todas, independientemente de en que parte del proceso nos encontremos, ejercemos de red para dar apoyo a las demás chicas que buscan consejos, partiendo de la base de que el mejor asesoramiento es el profesional y teniendo en cuenta que nuestra opinión está solo basada en la experiencia personal y siempre hay que contar con una opinión experta. 

Intento que mis errores sirvan para que este aprendizaje sea al menos beneficioso para los demás y lo pongo de manifiesto cuando alguien me pide opinión (ya que por desgracia no tengo un DeLorean para ir a hacerme una autovisita y decirme cuatro cosas...).

Por otra parte no me gusta menospreciar a mi yo del pasado, porque con el bagaje y las circunstancias que tenía hasta aquel entonces lo hice lo mejor que pude y supe, pero sí es cierto que de volver atrás cambiaría algunas cosas y quiero enumerarlas por si a alguien le sirve. 

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Mis tres mayores errores son estos:


Es algo que puede que me hubiese evitado muchos disgustos, porque la endometriosis podría haber sido detectada antes de haberse agravado tanto y podría haberla frenado con anticonceptivos hasta el momento de buscar embarazo.

Soy consciente de que por suerte no es algo que todo el mundo haga y seguro que todas vais regularmente al ginecólogo desde la adolescencia como debe ser, pero otro gran error que existe desde las administración sanitaria es la poca información que existe en cuanto a la reserva ovárica y lo que desciende con los años, creo que no estaría de más pedir una prueba de la hormona Antimülleriana en una de esas visitas para ir echando un ojo a cómo va la cosa sobre la veintena.

En mi caso el problema era cualitativo y no cuantitativo, pero hay muchos casos de baja reserva prematura o casos similares y con un poco de información podrían evitarse males mayores a largo plazo o al menos tomar conciencia del tema y poder tomar cartas en el asunto preservando óvulos para cuando llegue el momento mientras se es aún joven.

Será un tema que hablaré con mi hija en su momento para que no le ocurra lo que a su madre, en la medida de lo posible, lo que está claro que no caerá en la desinformación que yo tuve.

-Dejarme llevar por los TRA sin convencimiento. 

En esto es en lo que más perdono mi decisión del pasado, puesto que la ilusión te hace pensar que en una de las oportunidades cubiertas por la Seguridad Social puedes conseguirlo y en una familia donde la economía es normalita, pues te aferras a ello. 

Además por aquel entonces en mi comunidad autónoma había que esperar a los 35 años para entrar en lista, pasar por pruebas que se dilataban en el tiempo y por 4 inseminaciones artificiales (con el desgaste emocional y físico que supone y la pérdida de tiempo tan valioso) antes de ir a FIV, que es lo que realmente arroja información sobre la calidad ovocitaria.

Si volviese atrás no me sometería a más de una o dos inseminaciones como mucho y pasaría cuanto antes a FIV. Y desde luego si fuese a una clínica privada desde el principio, mi camino hubiese sido una inseminación y habría optado directamente por FIV.

Extrapolando mi experiencia, además de aconsejar no insistir con las IAs, os diría que si no estáis a gusto ni os sentís bien tratados en una clínica (sea pública o privada) huyáis cuanto antes, yo aguanté con la esperanza de salir de ahí embarazada y casi caigo en la depresión más profunda, si vuestra economía os permite hacer lo que os pide el corazón y la razón, id a por ello.

- No buscar apoyo. 

Sea profesional de la mano de un psicólogo especializado, de personas de tu entorno en quien puedas confiar, de una red de personas que pasen por lo mismo o de todo a la vez.

Yo no lo hice hasta que ya llevaba años tragándomelo todo y casi me desintegro emocionalmente por ello, es muy difícil llevarlo sin ayuda. Para mí fue fundamental abrirme por fin con mi pareja para llevarlo juntos y dar con la #Infertilpandy en Twitter, pero cada persona debería encontrar su red que le dé soporte y fuerza en cada caída, porque desgraciadamente, lo más seguro es que las haya y duelen mucho...

Si te sientes sola, triste, incomprendida y llegas a leer esto ante la duda de si abrirte al mundo, ¡hazlo! Si eres reservad@ puedes mantener el anonimato al abrir cuenta en Twitter con un email solo para ella, seleccionar que no te puedan encontrar tus contactos... en fin, que no sea impedimento, a mí me cambió completamente y creo que es un buen comienzo.

También en algunas ciudades existen los grupos de apoyo Hello liderados por la adorable Marian Cisterna o los Cafés de los sueños organizados por Red Infértiles.

Cada persona puede buscar aquel apoyo con el que se sienta más cómoda y segura, pero os aseguro que llevarlo sola nunca es una buena idea.

Una de mis obsesiones es que nadie se sienta sola si puedo aportar mi granito de arena para que al menos una persona dé el paso a abrirse y compartir su problema, sus miedos y su carga. Eso es lo que me llevó a hacer el cartel que tengo al pie del blog para pegarlo en el hospital donde tan mal me lo hicieron pasar. Agradecería que lo compartieses pegándolo en tu clínica o difundiéndolo de la manera que se te ocurra para ayudar a quien se sienta sola.

Hasta aquí mis “cagadas” en este periplo, muchas gracias por estar siempre ahí.

Un beso.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Sobre el duelo genético

Hola!

Como os comenté en el anterior post donde os contaba cómo fue mi parto, volvería al blog solo para tratar temas sobre infertilidad o que pudieran ser de utilidad y aquí estoy.

Hoy quiero contaros mi punto de vista sobre un tema muy muy personal como es el duelo genético.

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Intento seguir activa en Twitter y si bien es verdad que no dispongo ahora mismo del tiempo necesario para mantener una fluida y constante interacción “en abierto” como hacía antes, sí que respondo a todos los mensajes privados que me llegan y últimamente desde que ya soy mamá es una constante el tema de la genética, o la ausencia de ella, en nuestros bebés nacidos a través de la donación de óvulos (creo que es también aplicable 100% a doble donación o ADE).

No os puedo convencer, ni hacer que vuestro duelo desaparezca o se atenúe (¡Ojalá pudiera!: ese es un camino muy personal que nadie podrá transitar por vosotros), pero lo que os puedo asegurar que el proceso de ovodonación está cargado de emoción una vez te liberas y te dejas fluir y os puedo contar cómo yo lo he vivido por si mi ejemplo os sirve para desprenderos de miedos y lastres.

Cuando me enfrenté de verdad con lo que la esterilidad suponía debido a mi endometriosis (os dejo aquí el Picnic Online sobre este tema que organizaron Marian Cisterna y Eva Bernal. Sí, yo soy esa Nube... 😒), empecé a barajar opciones con miedo y superstición por si adelantar acontecimientos se convertía en una profecía autocumplida. Necesitaba saber que si el suelo se desmoronaba bajo mis pies, podría saltar a otro puente y no dejarme caer.

Luego llegó mi primera y única FiV propia y cuando los resultados de la estimulación empezaron a mostrarse poco alentadores, lo hablé con Mr. Cloud en ese paseo fatídico. Entonces no sabía mucho sobre el proceso y aún me parecía un poco ciencia ficción, pero me aferraba a la idea de que seguía habiendo cosas que hacer.

Después de la infructuosa punción y de recomponer nuestros trocitos, lo tuve claro. Estaba expectante temiendo el famoso duelo genético, pero nunca llegó, al menos como yo lo esperaba...

Siempre he creído que hay que reservar un lugar a cada sentimiento y esconder la tristeza no sirve más que para que aflore posteriormente de la peor de las maneras como cuando tratas de hundir una pelota en el agua y cuando te despistas salta por los aires con fuerza. Auguraba bajones emocionales, llantos, sentimientos de derrota... Pero creo que era tan grande mi deseo de ser mamá, que esos momentos nunca se produjeron, pero sí tuve otros.

Cuando veía fotos mías de pequeña, el corazón me daba un pellizquito al saber que mi futuro hijo no compartiría mis genes y sentía un poco de pena. Si finalmente tuviese un bebé, no sabía cómo llevaría el tema de los parecidos, que siempre son motivo de conversación entre familiares y amigos, ya que nadie iba a saber el origen de su nacimiento antes que él/ella mism@.

Siempre me pareció que la genética es muy caprichosa, luego está la epigenética, la convivencia, la casualidad...

¿Quién no conoce casos de hijos que no se parecen a sus padres porque salen a un tío lejano?
Conozco un caso de la hija adoptada que es clavadita a su madre (tono de piel, mirada, pelo, gestos, modo de hablar...). De hecho pocas personas saben del origen de su hija y nadie se plantearía que no son familia biológica.
Por otro lado mi doctor nos comentó que una vez estuvieron mucho tiempo buscando donante para una chica pelirroja, de piel y ojos claros y finalmente su hijo nació siendo tan moreno como su papá.

Estos son casos que me planteaba para restar importancia al tema genético ya que un hijo procedente de tu óvulo no te garantiza que se te parezca, pero de repente reparé en la mayor de las razones por la cual nunca fue un tema que me obsesionase demasiado. Siempre estuvo ahí y no me lo había ni planteado. El origen de mi propia familia me ayudó muchísimo sin saberlo.

Cuando mis padres se casaron, mi padre era viudo y aportaba a mis tres hermanos al matrimonio. En mi familia nunca ha habido diferencias entre nosotros y mi madre ha sabido hacerlo de una manera tan natural que ni siquiera parece que sea algo a tener en cuenta, cuando sí lo es, porque verse de la noche a la mañana siendo madre de familia numerosa y conseguir el amor de unos niños que habían pasado por uno de los traumas más dolorosos por los que puede pasar una criatura tiene mérito y mucho.

Mamá, muchas gracias por ser tan valiente y haberlo hecho tan bien. (Ya se lo he dicho en persona, pero me nace resaltarlo por aquí también)

En el seno de esa maravillosa familia crecí y no está exenta de alguna que otra curiosidad con el tema de los genes y los parecidos, por ejemplo a mi madre le han dicho que uno de sus nietos es idéntico a ella (cuando no comparten ninguna carga genética, pero sí mucha vinculación) y es cierto.

¿Que mi experiencia no os sirve porque es un caso muy particular teniendo en cuenta las características de mi familia? Pues puede que estéis en lo cierto, pero mi circunstancia es la que es y no puedo desprenderme de ella y vivirlo de otra forma.

Volvamos entonces a generalidades en las que también pensaba a menudo.

Tengamos en cuenta que la persona elegida para ser nuestra donante (hada madrina, como nos gusta llamarlas) compartirá con nosotras fenotipo, por lo tanto no es “raro” que nuestro bebé se pueda parecer más a nosotras que a su papá. 

Por otra parte, durante la gestación nuestro pequeño se alimentará de nosotras y se pondrá en juego la epigenética. Aún no hay muchos estudios sobre el tema, pero sí se sabe que la genética de la madre modifica y modela la del bebé que lleva en su vientre.

De hecho hace poquito nació un ovobebé que es un calco de mamá.

Volviendo a mi caso en particular, os cuento que ya en las ecografías se empieza a hablar de parecidos (increíble pero cierto) y es curioso comprobar como cada cual arrima el ascua a su sardina y dependiendo del parentesco o afinidad del que observa, los parecidos irán en el sentido de aquel miembro de la pareja que le pille más de cerca.
Al principio estos comentarios producían en mí una sensación extraña e incómoda, pero poco a poco fue perdiendo intensidad y ya con el nacimiento derivaron en qu­e simplemente me hacían gracia. Porque realmente es cierto que mi hija es muy parecida a su papá y a la rama paterna, pero también tiene un rasgo muy característico mío en su carita y viendo la primera foto mía de bebé, nos parecemos un montón.

Por último, si os planteáis si llegaréis a querer de verdad a vuestro bebé si el origen genético supone para vosotros un gran problema, estoy convencida de que sí. ¿Cómo no vas a amar con el más profundo de los sentimientos a un bebé que has estado llevando y haciendo crecer durante nueve meses y por el que has luchado hasta la extenuación? Cuando te ves embarazada, lo sientes y ves su carita mirándote, no hay nada más que felicidad plena y pura. 

Dudo muy mucho que se pueda querer más.

Deseo de corazón que si has llegado aquí buscando ese rayito de luz de esperanza, de alguna manera lo hayas encontrado.
La ovodonación es un camino al que se llega después de mucho sufrimiento, pero si finalmente consigues llegar a tu objetivo, es un camino apasionante y lleno de magia.

Si quieres compartir tu experiencia con este tema o si tienes alguna pregunta, no dudes en dejarme un comentario.

Un beso muy fuerte y muchas gracias por estar siempre ahí.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Mi final feliz

De nuevo empiezo un post disculpándome por la tardanza (se está haciendo constante...) pero esta vez tengo la mejor de las excusas dormidita junto a mí en su minicuna.

Sí, mi niña ya nació y desde hace casi siete semanas soy la persona más enamorada, feliz y plena del firmamento.

A modo de resumen os contaré cómo fue todo, ya que prometí explicar las técnicas para intentar que la peque se diese la vuelta, porque estaba en posición podálica, pero finalmente no fue posible.

Tanto la moxibustión (que consiste en una técnica de acupuntura sin agujas, en la que se enciende una especie de puro y te van aplicando calor en distintas localizaciones de los pies sin llegar a quemar ni ser molesto, sino más bien todo lo contrario, es relajante y agradable), como la fisioterapia para abrir espacio (que también me gustó bastante y me hizo ser consciente de mi cuerpo y del de mi bebé y poder “ensanchar” mi vientre y controlar la respiración para calmarla cuando la notaba moverse inquieta), como la terapia psicológica (que me sirvió para deshacerme de lastres emocionales que necesitaba sanar antes de llegar al parto y que conseguí hacerlo justo a tiempo), como los ejercicios haciendo la postura del gato, del puente, usando la pelota de pilates, gateando... (que me hicieron estar más ágil y cómoda en mi piel los últimos días de mi embarazo) no sirvieron para que la bebé se moviese y ya estábamos citados para la temida versión (mediante masajes en la tripa intentarían recolocarla). Si tenéis interés en conocer más sobre cualquiera de estas técnicas no dudéis en consultarme y os explicaré lo que necesitéis.

Digo temida porque aunque aseguran que el bebé no sufre, no las tenía todas conmigo, porque si sería molesto para mí, imagino que el que te “obliguen” a moverte desde fuera no debe ser agradable... Pero aún así quería evitar la cesárea y tener opciones a optar a un parto humanizado y lo más natural posible y en los hospitales que más confianza me daban no atendían partos de nalgas salvo en uno un par de profesionales y no me garantizaban que estuviesen disponibles cuando me pusiese de parto, así que seguimos el plan establecido...

Pero al parecer mi niña debía compartir conmigo ese temor a esa técnica y dos días antes decidió que era momento de conocer mundo.


Esa noche no me levanté a orinar en toda la noche como solía hacer y ya por la mañana fui al baño, hice pis y de repente volví a sentir que salía líquido, traté de parar el chorro y asombrada vi que no podía... ¡Había roto aguas! Yo que le había avisado a Mr. Cloud que un parto no es como en las películas que sale un charco, corres al hospital y enseguida te dan a tu bebé tras dos empujones y destrozarle la mano a tu pareja apretando, sino que dura horas y horas de contracciones y que las aguas a veces ni se rompen hasta el final... Pues sin una sola contracción me vino y sin una sola contracción nació mi bebé...

Dije desde el baño: “Amor, he roto aguas”, y se levantó incrédulo al haberlo oído medio en sueños.

Por el curso de preparación al parto sabía que se disponía de bastantes horas desde que se rompe la membrana si el líquido es transparente, como era, así que me lavé el pelo, me di una ducha, me vestí y salimos hacia el hospital.

Mr. Cloud, sin decirme nada, además del USB con canciones que escogí para el parto que teníamos preparado en la bolsa del hospital, grabó otro con canciones “buenrollistas” para el camino al hospital, así que entramos en urgencias cantando, felices y sin ningún miedo.

Me monitorizaron, mi matrona nos atendió con mucha amabilidad, nos dejaron solos en intimidad hasta que vinieron a por mí para prepararme para el quirófano y me dijeron que Mr. Cloud entraría enseguida. Señalar nuestro agradecimiento a todo el equipo, pues aunque no tuve mi parto soñado, fue una cesárea humanizada y me sentí en todo momento tratada con respeto y calidez.

Tenía intención de ver el nacimiento en caso de que el parto se produjese por cesárea, pero en el momento al ver cómo cortaban, no pude y cerré los ojos, al verme pusieron una cortina, Mr. Cloud se levantó y ya seguí los acontecimientos atendiendo al nivel de acuosidad de sus ojos que se empañaban por momentos. Cuando cayó la primera lágrima y la mayor de las sonrisas inundó su cara, oí llorar a mi niña: Un llanto dulce, agudo y delicado que no olvidaré jamás.

La pusieron sobre mi pecho, me miró y supe que jamás sentiría un nivel de felicidad igual. Era tan pequeñita, tan perfecta, tan bonita... Y era mi hija, nuestra hija! Ese pequeño ser por el que tanto habíamos luchado juntos por fin estaba allí con nosotros, mirándonos. No era un espejismo, era real, podía tocarla y era tan suave...

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Aquí acaba el relato de mi historia en este blog. No quisiera abandonarlo por completo y me gustaría volver a él para tratar temas sobre infertilidad que piense que puedan ser de alguna utilidad, porque nunca olvidaré esta lucha y siempre seré una mamá estéril. Pero no hablaré de maternidad, de crianza, ni de temas similares pues no creé este espacio con ese fin, quizás cuando tenga algo de tiempo abra otro para cubrir esos temas, pero no aquí.

Os agradezco infinito que me hayáis acompañado en este camino que no sabía si llegaría a la meta soñada alguna vez cuando empecé. Me alegro que si alguien cae aquí buscando un empujoncito de optimismo, pueda encontrar que sí hubo final feliz.

Os recuerdo que en este duro trago que es la infertilidad, dando los pasos correctos e insistiendo (siempre que el cuerpo, la mente y el bolsillo lo resistan sin que nos perdamos por el camino) hay un alto porcentaje de personas que lo consiguen y las que no, muchas veces es porque se ven obligadas a abandonar la lucha o así lo deciden. Espero que si es tu caso algún día llegues a cumplir tu objetivo y sentir que cada mal momento valió la pena.

Mucho amor y suerte de la buena.

Alcancé mi nube violeta. Aún no me lo creo...



jueves, 15 de septiembre de 2016

Eco del tercer trimestre

Hola después de mucho tiempo!

Me paso, haciendo un paréntesis en plena operación "nido" para contaros que ayer fue la ecografía de la semana 35 (no me puedo creer que ya esté en este punto!) y la pequeña está bien, pesa como unos 3 kilitos pero hay un pequeño problema: Está sentadita...

Bebesymas.com

Tengo tres semanas hasta una nueva ecografía para ver si en este tiempo se ha girado y si no, me tocará hacer una versión, que es algo así como que la giren moviéndola desde fuera.

En estos días intentaré hacer un montón de cosas para que se gire: Ejercicios, acupuntura, fisioterapia... Os contaré en más detalle todo cuando lo haya probado y pueda ver si van dando resultado, según mi experiencia y mis sensaciones.

Me he quedado un poco chafadilla porque, por problemas que tengo de salud, una cesárea no es lo más recomendable y por esa razón intentaré librarme de ella en la medida de lo posible, aunque también intentaré que no sea un trauma ni nada parecido si finalmente fuese la única opción.

Anímicamente, antes de esta noticia, estoy muy ilusionada y a la vez un poco nerviosilla ante la idea de que la niña llegue antes de tiempo (que si tienen que hacer la versión, es probable que se desencadene el parto) y nos falten cosas por preparar, pero espero que en estas tres semanas lo dejemos todo listo y preparado.

Un beso muy fuerte y os cuento lo que pase en la siguiente eco y con las alternativas para que se dé la vuelta y deje de estar en posición podálica.

Muac!!!