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jueves, 15 de septiembre de 2016

Eco del tercer trimestre

Hola después de mucho tiempo!

Me paso, haciendo un paréntesis en plena operación "nido" para contaros que ayer fue la ecografía de la semana 35 (no me puedo creer que ya esté en este punto!) y la pequeña está bien, pesa como unos 3 kilitos pero hay un pequeño problema: Está sentadita...

Bebé ya formado dentro del útero en tonos violeta
Bebesymas.com

Tengo tres semanas hasta una nueva ecografía para ver si en este tiempo se ha girado y si no, me tocará hacer una versión, que es algo así como que la giren moviéndola desde fuera.

En estos días intentaré hacer un montón de cosas para que se gire: Ejercicios, acupuntura, fisioterapia... Os contaré en más detalle todo cuando lo haya probado y pueda ver si van dando resultado, según mi experiencia y mis sensaciones.

Me he quedado un poco chafadilla porque, por problemas que tengo de salud, una cesárea no es lo más recomendable y por esa razón intentaré librarme de ella en la medida de lo posible, aunque también intentaré que no sea un trauma ni nada parecido si finalmente fuese la única opción.

Anímicamente, antes de esta noticia, estoy muy ilusionada y a la vez un poco nerviosilla ante la idea de que la niña llegue antes de tiempo (que si tienen que hacer la versión, es probable que se desencadene el parto) y nos falten cosas por preparar, pero espero que en estas tres semanas lo dejemos todo listo y preparado.

Un beso muy fuerte y os cuento lo que pase en la siguiente eco y con las alternativas para que se dé la vuelta y deje de estar en posición podálica.

Muac!!!

martes, 14 de junio de 2016

Y Bolito es... Bolita!!! (Eco del segundo trimestre)

Hola a todas! (y a todos, si hay algún chico por ahí...)

Estas semanas he estado un poco liada por las mañanas y luego por las tardes estaba en modo marmota y no era capaz ni de sentarme delante de la pantalla a contar los avances. 
Ya por fin, con el curso acabando, van apareciendo huequitos y aunque estoy muy perezosa, me apetecía mucho pasarme por aquí a contaros las novedades.

En tonos violeta barriga de embarazada con silueta del bebé en ecografía sobre ella
 Freepik.es

Hicimos una ecografía privada entre la de la semana 12 y la 20 porque nos parecía muchísimo tiempo sin saber de (y ver a) Bolito y en esa eco ya fueron midiendo huesitos, observando órganos... Fue precioso verlo más formadito y moviéndose, reconocer sus manitas, su cabecita redonda...
La eco duró bastante y nos fueron explicando todo muy bien. 

No nos quiso dar seguridad, pero parecía ser una niña, aunque esto nos lo tomamos con cautela para no hacernos a la idea por si al final aparecía alguna otra cosita entre sus piernecillas en la siguiente eco... Jeje.

Nos dieron un montón de fotos, pero de bastante peor calidad que la de la semana 12 y aunque en pantalla se veía todo genial, en papel no tanto, pero bueno, lo importante es que todo estaba bien y compartimos unos momentos muy bonitos.

La semana pasada llegó la fecha de la temida ecografía morfológica, algo así como el exámen de lo que llevamos de curso preñil y aunque llegamos algo más relajados por la anterior ecografía, siempre están ahí los nervios. Sobre todo porque en esta locura de embarazo primerizo tras años de búsqueda y tratamientos de reproducción asistida, por más que no quieras compararte, siempre te enteras de que tal sentía moverse al bebé desde la semana 16 o 17, otra desde la 19 y tú, ya en la 21, te acojonas un poquito por haber sentido algo hace unos días y no haber vuelto a notar nada... Vamos, que los miedos no se van por más que quieras tener filosofía Zen y estar relajada...

Ains, ¡qué difícil es mantener la tranquilidad!

Pero al llegar la ecografía (otra vez en mi ascohospital, pero con una ginecóloga muy amable, al contrario que las de repro) todo estaba bien, latido, movimientos, medidas, órganos, vimos sus piececillos... ¡Se veía genial y estaba de frente como mirando hacia el ecógrafo! Pero en la “foto” que nos dieron, de nuevo, no se apreciaba tan bien y se veía más borroso que en la pantalla.

Al principio nos preguntó si queríamos saber el sexo y por supuesto dijimos que sí. Durante el transcurso de la ecografía fue relatando medidas, parámetros... Y solo al acabar nos dijo: -...Y es una niña.-

Al salir, seguimos con nuestro ritual de no comentar ni expresar nada hasta salir de la sala de espera compartida con Infertilidad.
Mientras esperábamos vimos salir a una pareja joven con sonrisa de ilusión y el típico botecito, por lo que imagino que iban a por su primer tratamiento. Ojalá también sea el último y esa sonrisa no se borre de sus caras.

Así que queda confirmado que Bolito es Bolita y el imaginarla ya con su nombre nos hace sentir que es más real. Además por fin noto sus movimientos, mi tripa creo que se nota que es de embarazo y no de que simplemente he comido más de la cuenta y salvo acidez por la tarde-noche, me siento muy bien.

Esta etapa está siendo la más dulce y tranquila, tienen razón todas las lecturas que así lo aseguran, al menos en mi caso.

Ya empiezo a sentir que es de verdad, aunque me siga pareciendo mentira y vivir estos momentos hace que todo lo pasado y sufrido pase a un segundo o tercer plano. Me siento muy orgullosa de no haber abandonado cuando estuve a punto de hacerlo y haberlo intentado a través de este tratamiento maravilloso que ha sido para nosotros la ovodonación.

Ah, una última cosita! Desde la FIV fallida no había vuelto a pisar la farmacia del hospital y temía que no siguiese allí el cartel que hice de la #Infertilpandy (que podéis encontrar al pie del blog y que os agradecería que difundiéseis para ayudar a chicas que aún se encuentren perdidas y solas en este camino tortuoso de la infertilidad). Se lo dije a Mr. Cloud y allí que bajamos los dos por esos pasillos desiertos hasta llegar y sí, ahí seguía en el tablón. 


Sentí una mezcla de orgullo y nostalgia al verlo, ya que lo puse el último día que pasé a por medicación para esa FIV que deseaba que fuese la última, como al final fue, aunque por razones diferentes a las que soñaba, pero felizmente eso ahora carece de importancia...

Un beso muy fuerte y muchas gracias por acompañarme.

miércoles, 20 de abril de 2016

Estar al otro lado (Eco del primer trimestre)

Sé que hace mucho que no actualizo el blog, y lo siento, os debo una disculpa ante todo.

Deciros, lo primero, que todo sigue bien y ya hemos superado la temida barrera del primer trimestre y estamos cada vez más felices y emocionados. Parece que por fin el sueño se va volviendo realidad palpable y, por extraño que pueda parecer, cuesta asumir que por una vez se está en el otro lado, en el que las cosas salen bien y es raro, muy raro...

Dibujo de bebé sonriente en su bolsa con el texto "I on my way" en tonos violeta
Pinterest

Desde el último post mío y de Mr. Cloud ha habido de nuevo un cóctel de emociones. He logrado batallar contra el miedo y he logrado arrinconarlo por momentos y dar paso a la tranquilidad, pero no ha sido ni es fácil, de hecho hasta la ecografía del primer trimestre y el resultado del triple screnning no se lo he dicho a la mayoría de amigos incluso sabiendo que la edad de mi donante era solo 25 añitos. No he podido evitar del todo tener el pie sobre el freno en todo momento.

Y esto en gran parte ha sido por una sensación extraña de culpabilidad que no he podido compartir con nadie (salvo algún mensaje privado en el que algo le comenté a otra amiga de la #infertilpandy, pero muy de pasada). No sé si voy a saber explicarlo...

Del mismo modo que creo que todas las infértiles en algún momento hemos pensado eso de “por qué a mí?” me he visto sintiendo lo mismo estando en la parte buena de la estadística. He sufrido mucho con pérdidas de chicas de la #Infertilpandy a las que siento muy cercanas, casi como hermanas, y con las que compartimos tanto que sus alegrías son las mías y sus penas me duelen en el alma... (Ellas saben quienes son).

Desgraciadamente, al igual que la lista de positivos y de buenas noticias crece, también lo hace la de sinsabores y cuesta tanto ofrecer apoyo y acompañamiento en la distancia...

Cuando inicias un camino lleno de ilusión junto a chicas a las que quieres y ves que ellas en un momento no continúan, es duro seguir y te preguntas por qué tú tienes la suerte de seguir adelante y ellas no, y en cierto modo esperas que a ti te pase en algún momento lo mismo porque no eres mejor que ellas y en cierto modo estás tan acostumbrada a perder, que es tu estado natural y de alguna forma hasta te sientes a gusto, porque no hay nada que perder y se ha convertido en tu zona de confort.

Y diréis, ¿qué hace esta contando esto, cuando debería estar saltando de alegría? No es que quiera ser el niño en el bautizo y apoderarme de las tristezas ajenas (eso también me hace sentir mal, no soy persona de protagonismos), pero os debía una explicación de por qué no he mantenido el blog actualizado y es esta. Pecaré de exceso de empatía, pero me cuesta ser feliz a tiempo completo viendo que a mi alrededor alguien sufre. Aún así, siento y os pido disculpas si alguna vez os he herido al contar algo de mi proceso de embarazo. Espero poder compartir pronto con vosotras estos momentos.

Sé que ellas me echarían la bronca si supieran de estos sentimientos, pero no puedo evitar tenerlos y siento como un reto personal el que consigan llegar a la meta que todas queremos, porque confío que, como luchadoras incansables que son, lo van a lograr.

Después de esta explicación que sentía que os debía os cuento que he tenido un sustillo. Hace dos semanas unos pinchazos muy fuertes me llevaron a urgencias y allí descubrieron un hematoma, así que he estado de reposo y de baja hasta ahora. Pero hasta para eso he tenido suerte, porque no he tenido ni un manchado que me alarmase más de la cuenta.

La causa debió ser algún esfuerzo, y como me he cuidado de no hacerlos, pienso que ha tenido que ser vomitando, porque una que es una cabezona antiquímica (aunque vaya dopada de hormonas hasta las cejas), aguantaba nauseas salvajes sin querer tomar una pastillita de Cariban y dos días estuve vomitando bastante.

De síntomas ando como la mayoría: Ratos de sueño y ratos de insomnio, las nauseas que os cuento, escrúpulos “finolis” que me llevan hasta la arcada y una obsesión por la comida sana que me ha llevado a perder 4 kilates (tranquilos, había Nube para dar y regalar y ahora empiezo a tener un peso más saludable)

¿Qué más os puedo contar? Pues que ya lo sabe la familia y casi todo los amigos. ¿Reacciones? Ha habido de todo: Reacción sin reacción seguida de una inmensa alegría (no nos engañemos, después de tanto tiempo y sin haber contado nada de nuestros tratamientos era algo con la que poca gente contaba ya...), explosiones de sentimientos en forma de saltos, lágrimas, gritos... Incluso de personas que nos han sorprendido mucho y ha sido muy bonito.
Y alguna que otra frase de la que ya me río como: “¿Ves como queriendo, podías?” ¡Llevábamos años queriendo! Será que no estábamos “queriendo” bien...

Y sobre lo de desvelar el origen de nuestro bolito... No nos poníamos los dos de acuerdo, aunque yo tenía claro que la prioridad era respetar la opción que no nos hiciese sentir incómodos o vulnerables. Tuvimos conversaciones en las que tanto decíamos de contar hasta la FIV, hasta que sólo lo contaríamos si nos preguntaban, pero al final decidimos que mejor no decir nada, porque realmente se iba a desviar la atención de lo importante.

Si os digo la verdad, nadie ha preguntado y de haber decidido contarlo no hubiésemos encontrado el momento adecuado porque habría sido forzado. Nos dejamos fluir y todo fueron muestras de alegría y cariño. No hizo falta ni lo vimos necesario tampoco a posteriori.

Y para terminar, os cuento que ayer fue la ecografía del tercer primer trimestre (gracias por avisarme del despiste @LlampisRovello). Temía ese momento porque volvía a mi asco-hospital, a la misma planta, mismo pasillo, misma sala de espera... Pero al otro lado.

Recuerdo lo duro que era ver salir a las parejas emocionadas con sus ecografías, llamando por teléfono a sus seres queridos... y era tan duro preguntarte una y otra vez si alguna vez te tocaría estar en la parte izquierda de la sala de espera, obteniendo la más asoladora de las incertidumbres por respuesta... que me prometí a mí misma que si alguna vez tenía la inmensa suerte de poder cumplir ese paso al otro lado del espejo, jamás me quedaría allí para celebrar nada.

Lo hablé con Mr. Cloud y no pudo estar más de acuerdo. Lo cumplimos.

El momento ecografía fue precioso, poder verlo mover, sus bracitos, su cabecita... oír que todo estaba bien (incluido el resultado del triple screnning), uff... fue muy emocionante.
No se pudo ver el sexo, pero sinceramente, nos da igual, ya se verá.
Me vieron dos pequeños miomas, pero si la ginecóloga no le dio importancia, yo tampoco pienso dársela.

Luego, esa misma noche, ayer, justo cuando Mr. Cloud se despedía de bolito y de mí para irse a dormir, toda la emoción contenida durante este tiempo se desbordó, salieron todos los miedos y sentimientos a rebosar y me puse a llorar. Sé que hasta tener a tu bebé en brazos el riesgo no acaba al 100%, pero ya haber llegado a este momento me parece un bálsamo de tranquilidad importante y fue tan difícil llegar que parece mentira haberlo logrado.

Vaya, me ha quedado un post larguísimo, espero que tengáis paciencia para llegar hasta el final.

Os mando un beso enorme y todo mi cariño.

martes, 23 de febrero de 2016

Mi mundo es redondito (Mr. Cloud´s Silver Lining)

¡Hoy estoy especialmente feliz y orgullosa! Y es que tengo un invitado muy especial en el blog...

La otra mitad de este equipo, la persona con la que he tenido la suerte de compartir mi vida y esta lucha. Quien me da fuerzas cuando flaqueo y me saca una sonrisa cuando más lo necesito... Me faltan palabras para hablar de él, de lo que lo admiro y de lo que significa para mí.

Este post (y todos los que vengan!) sirve de homenaje a todos esos hombres que comparten con nosotras esta dura batalla, que tantas veces dejan su sufrimiento en silencio para evitarnos más daño porque les toca ser los fuertes y que pocas veces alzan su voz y su sentir al mundo.

Estoy totalmente emocionada, porque incluso yo, desconocía algunos detalles que hoy he descubierto cuando él ha decidido compartir su visión. Y aquí estoy llorando a mares...

Bueno, no me enrollo... Si aquí os conté mi punto de vista del que hasta ahora ha sido el día en que cambió nuestra suerte, ahora os dejo con Mr. Cloud...



Hola a todas:

Mi nombre es Mr. Cloud y estoy encantado de presentarme y dirigirme a vosotras.

En primer lugar, agradezco muchísimo el cariño que le dais a Nube Violeta a través de vuestros comentarios en el blog. Es alucinante lo cálido que puede ser algo aparentemente frío como es el ciberespacio.

Y sí, ¡¡¡SOY UN ORGULLOSO “ESPERANTE DE REDONDITO”!!!

Desde hace más de dieciocho años, me siento la persona más afortunada del mundo por la nubecilla que tengo a mi lado. Desde hace seis días, ya es increíble, lo máximo.

Descrito así parece fácil e idílico, pero os aseguro que nuestro camino ha estado repletísimo de piedras, espinas, baches y polvaredas en este y otros temas de nuestra vida. Siempre he adorado los niños, siempre he tratado de ser el “tito jovencito, molón, guay”. Parecía que la vida la vivíamos a través de las de los demás, que habíamos nacido para ser titos, no padres. No me preguntéis por qué, pero siempre viví pensando que el privilegio y la bendición de ser papás estaban destinados a otros, no a mí. En ese sentido, siempre tuve la estima muy baja. Quien me conoce un poco tiene claro que soy muy fuerte. Quien me conoce bien, sabe que soy muy frágil.

Y cuando me he querido dar cuenta, el “tito jovencito” se ha plantado en casi cuarenta tacos (Nube Violeta me llamaría exagerado por decir esto). Me gusta escribir historias y, cuando tenía treinta y pocos, me entró una especie de crisis existencial y la necesidad de escribir una novela grunge pseudoautobiográfica sobre un chico que, tras vivir toda la vida con su novia, esta decide marcharse un día por no poder tener un hijo con él y sentirse culpable. Él termina escribiéndole una carta al hijo que nunca tuvo ni tendrá con ella. Afortunadamente, esa carta no la escribió nunca el personaje (no terminé la historia) ni en la ficción, ni la he escrito yo en la realidad. De hecho, ya no tengo esa necesidad imperiosa de “exorcizarme” por escrito que tenía hasta hace poco.

Desde hace seis días, solo oigo canciones preciosas y melódicas en mi cabeza. El miércoles 17 de febrero, el “día B” (de Beta), veníamos de celebrar mi nubecita y yo dieciocho años juntos el día anterior. Por primera vez en mi vida, solo quería pensar en positivo, que mis poros irradiaran buenas vibraciones, darle un empujón a nuestro “redondito/a”. Quería estar optimista como cuando teníamos veinte años, no quería pensar nada negativo ni ponerme en lo peor. La visita a la clínica fue accidentada, porque nos pilló averías en el tren, y duró el tiempo de un pinchacito. Cuando a Nube le sacaron sangre, nos dijeron que podíamos irnos, que nos avisaban por teléfono en un par de horas o tres.

La llamada casi nos pilla en el supermercado jaja. Fueron dos horas larguísimas, pero nuestra bolita estaba tan fuerte y agarradita que no hubo que esperar más. Yo creo mucho en los “momentos epifánicos” de la vida, y además creo que soy bueno dándome cuenta de ellos en tiempo real. Me explico, un “momento epifánico” puede ser el primer beso, la primera vez que ves la nieve, una visita inesperada de un ser querido, cualquier momento feliz que parece o quieres que dure para siempre. Yo sentí eso aquel miércoles. Esa sensación de que, afortunadamente, había un antes y un después de esa llamada, de que mi vida y la de mi Nube no volvería a ser la misma nunca más. Y sí, los hombres lloramos...y lloramos muuuuuucho. No hice otra cosa tras la confirmación. Me abracé a mi Nube y estuve llorando mucho tiempo. Y en cada lágrima soltaba aquellas piedras, aquellas espinas, aquellos baches y aquellas polvaredas del pasado y se mezclaban con la felicidad máxima. Todo, absolutamente todo, fuera lo que fuera, había merecido la pena.

Y ahora soy un orgulloso “esperante de redondito”, deseando que llegue la ecografía del 2 de marzo. He comprobado que existen dos tipos de felicidad según la duración de esta: finita y continua. La primera dura un instante, y se va desvaneciendo. La segunda es la que sentimos mi Nube y yo, una sensación que no se despega, que te acompaña hagas lo que hagas, que no te deja. Y ES MARAVILLOSO.

Every cloud has a silver lining

Toda nube tiene una veta plateada
(No hay mal que por bien no venga
o el lado bueno de las cosas)


Somos #Infertilpandy

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