miércoles, 20 de abril de 2016

Estar al otro lado (Eco del primer trimestre)

Sé que hace mucho que no actualizo el blog, y lo siento, os debo una disculpa ante todo.

Deciros, lo primero, que todo sigue bien y ya hemos superado la temida barrera del primer trimestre y estamos cada vez más felices y emocionados. Parece que por fin el sueño se va volviendo realidad palpable y, por extraño que pueda parecer, cuesta asumir que por una vez se está en el otro lado, en el que las cosas salen bien y es raro, muy raro...

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Desde el último post mío y de Mr. Cloud ha habido de nuevo un cóctel de emociones. He logrado batallar contra el miedo y he logrado arrinconarlo por momentos y dar paso a la tranquilidad, pero no ha sido ni es fácil, de hecho hasta la ecografía del primer trimestre y el resultado del triple screnning no se lo he dicho a la mayoría de amigos incluso sabiendo que la edad de mi donante era solo 25 añitos. No he podido evitar del todo tener el pie sobre el freno en todo momento.

Y esto en gran parte ha sido por una sensación extraña de culpabilidad que no he podido compartir con nadie (salvo algún mensaje privado en el que algo le comenté a otra amiga de la #infertilpandy, pero muy de pasada). No sé si voy a saber explicarlo...

Del mismo modo que creo que todas las infértiles en algún momento hemos pensado eso de “por qué a mí?” me he visto sintiendo lo mismo estando en la parte buena de la estadística. He sufrido mucho con pérdidas de chicas de la #Infertilpandy a las que siento muy cercanas, casi como hermanas, y con las que compartimos tanto que sus alegrías son las mías y sus penas me duelen en el alma... (Ellas saben quienes son).

Desgraciadamente, al igual que la lista de positivos y de buenas noticias crece, también lo hace la de sinsabores y cuesta tanto ofrecer apoyo y acompañamiento en la distancia...

Cuando inicias un camino lleno de ilusión junto a chicas a las que quieres y ves que ellas en un momento no continúan, es duro seguir y te preguntas por qué tú tienes la suerte de seguir adelante y ellas no, y en cierto modo esperas que a ti te pase en algún momento lo mismo porque no eres mejor que ellas y en cierto modo estás tan acostumbrada a perder, que es tu estado natural y de alguna forma hasta te sientes a gusto, porque no hay nada que perder y se ha convertido en tu zona de confort.

Y diréis, ¿qué hace esta contando esto, cuando debería estar saltando de alegría? No es que quiera ser el niño en el bautizo y apoderarme de las tristezas ajenas (eso también me hace sentir mal, no soy persona de protagonismos), pero os debía una explicación de por qué no he mantenido el blog actualizado y es esta. Pecaré de exceso de empatía, pero me cuesta ser feliz a tiempo completo viendo que a mi alrededor alguien sufre. Aún así, siento y os pido disculpas si alguna vez os he herido al contar algo de mi proceso de embarazo. Espero poder compartir pronto con vosotras estos momentos.

Sé que ellas me echarían la bronca si supieran de estos sentimientos, pero no puedo evitar tenerlos y siento como un reto personal el que consigan llegar a la meta que todas queremos, porque confío que, como luchadoras incansables que son, lo van a lograr.

Después de esta explicación que sentía que os debía os cuento que he tenido un sustillo. Hace dos semanas unos pinchazos muy fuertes me llevaron a urgencias y allí descubrieron un hematoma, así que he estado de reposo y de baja hasta ahora. Pero hasta para eso he tenido suerte, porque no he tenido ni un manchado que me alarmase más de la cuenta.

La causa debió ser algún esfuerzo, y como me he cuidado de no hacerlos, pienso que ha tenido que ser vomitando, porque una que es una cabezona antiquímica (aunque vaya dopada de hormonas hasta las cejas), aguantaba nauseas salvajes sin querer tomar una pastillita de Cariban y dos días estuve vomitando bastante.

De síntomas ando como la mayoría: Ratos de sueño y ratos de insomnio, las nauseas que os cuento, escrúpulos “finolis” que me llevan hasta la arcada y una obsesión por la comida sana que me ha llevado a perder 4 kilates (tranquilos, había Nube para dar y regalar y ahora empiezo a tener un peso más saludable)

¿Qué más os puedo contar? Pues que ya lo sabe la familia y casi todo los amigos. ¿Reacciones? Ha habido de todo: Reacción sin reacción seguida de una inmensa alegría (no nos engañemos, después de tanto tiempo y sin haber contado nada de nuestros tratamientos era algo con la que poca gente contaba ya...), explosiones de sentimientos en forma de saltos, lágrimas, gritos... Incluso de personas que nos han sorprendido mucho y ha sido muy bonito.
Y alguna que otra frase de la que ya me río como: “¿Ves como queriendo, podías?” ¡Llevábamos años queriendo! Será que no estábamos “queriendo” bien...

Y sobre lo de desvelar el origen de nuestro bolito... No nos poníamos los dos de acuerdo, aunque yo tenía claro que la prioridad era respetar la opción que no nos hiciese sentir incómodos o vulnerables. Tuvimos conversaciones en las que tanto decíamos de contar hasta la FIV, hasta que sólo lo contaríamos si nos preguntaban, pero al final decidimos que mejor no decir nada, porque realmente se iba a desviar la atención de lo importante.

Si os digo la verdad, nadie ha preguntado y de haber decidido contarlo no hubiésemos encontrado el momento adecuado porque habría sido forzado. Nos dejamos fluir y todo fueron muestras de alegría y cariño. No hizo falta ni lo vimos necesario tampoco a posteriori.

Y para terminar, os cuento que ayer fue la ecografía del tercer primer trimestre (gracias por avisarme del despiste @LlampisRovello). Temía ese momento porque volvía a mi asco-hospital, a la misma planta, mismo pasillo, misma sala de espera... Pero al otro lado.

Recuerdo lo duro que era ver salir a las parejas emocionadas con sus ecografías, llamando por teléfono a sus seres queridos... y era tan duro preguntarte una y otra vez si alguna vez te tocaría estar en la parte izquierda de la sala de espera, obteniendo la más asoladora de las incertidumbres por respuesta... que me prometí a mí misma que si alguna vez tenía la inmensa suerte de poder cumplir ese paso al otro lado del espejo, jamás me quedaría allí para celebrar nada.

Lo hablé con Mr. Cloud y no pudo estar más de acuerdo. Lo cumplimos.

El momento ecografía fue precioso, poder verlo mover, sus bracitos, su cabecita... oír que todo estaba bien (incluido el resultado del triple screnning), uff... fue muy emocionante.
No se pudo ver el sexo, pero sinceramente, nos da igual, ya se verá.
Me vieron dos pequeños miomas, pero si la ginecóloga no le dio importancia, yo tampoco pienso dársela.

Luego, esa misma noche, ayer, justo cuando Mr. Cloud se despedía de bolito y de mí para irse a dormir, toda la emoción contenida durante este tiempo se desbordó, salieron todos los miedos y sentimientos a rebosar y me puse a llorar. Sé que hasta tener a tu bebé en brazos el riesgo no acaba al 100%, pero ya haber llegado a este momento me parece un bálsamo de tranquilidad importante y fue tan difícil llegar que parece mentira haberlo logrado.

Vaya, me ha quedado un post larguísimo, espero que tengáis paciencia para llegar hasta el final.

Os mando un beso enorme y todo mi cariño.