viernes, 16 de diciembre de 2016

Sobre el duelo genético

Hola!

Como os comenté en el anterior post donde os contaba cómo fue mi parto, volvería al blog solo para tratar temas sobre infertilidad o que pudieran ser de utilidad y aquí estoy.

Hoy quiero contaros mi punto de vista sobre un tema muy muy personal como es el duelo genético.

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Intento seguir activa en Twitter y si bien es verdad que no dispongo ahora mismo del tiempo necesario para mantener una fluida y constante interacción “en abierto” como hacía antes, sí que respondo a todos los mensajes privados que me llegan y últimamente desde que ya soy mamá es una constante el tema de la genética, o la ausencia de ella, en nuestros bebés nacidos a través de la donación de óvulos (creo que es también aplicable 100% a doble donación o ADE).

No os puedo convencer, ni hacer que vuestro duelo desaparezca o se atenúe (¡Ojalá pudiera!: ese es un camino muy personal que nadie podrá transitar por vosotros), pero lo que os puedo asegurar que el proceso de ovodonación está cargado de emoción una vez te liberas y te dejas fluir y os puedo contar cómo yo lo he vivido por si mi ejemplo os sirve para desprenderos de miedos y lastres.

Cuando me enfrenté de verdad con lo que la esterilidad suponía debido a mi endometriosis (os dejo aquí el Picnic Online sobre este tema que organizaron Marian Cisterna y Eva Bernal. Sí, yo soy esa Nube... 😒), empecé a barajar opciones con miedo y superstición por si adelantar acontecimientos se convertía en una profecía autocumplida. Necesitaba saber que si el suelo se desmoronaba bajo mis pies, podría saltar a otro puente y no dejarme caer.

Luego llegó mi primera y única FiV propia y cuando los resultados de la estimulación empezaron a mostrarse poco alentadores, lo hablé con Mr. Cloud en ese paseo fatídico. Entonces no sabía mucho sobre el proceso y aún me parecía un poco ciencia ficción, pero me aferraba a la idea de que seguía habiendo cosas que hacer.

Después de la infructuosa punción y de recomponer nuestros trocitos, lo tuve claro. Estaba expectante temiendo el famoso duelo genético, pero nunca llegó, al menos como yo lo esperaba...

Siempre he creído que hay que reservar un lugar a cada sentimiento y esconder la tristeza no sirve más que para que aflore posteriormente de la peor de las maneras como cuando tratas de hundir una pelota en el agua y cuando te despistas salta por los aires con fuerza. Auguraba bajones emocionales, llantos, sentimientos de derrota... Pero creo que era tan grande mi deseo de ser mamá, que esos momentos nunca se produjeron, pero sí tuve otros.

Cuando veía fotos mías de pequeña, el corazón me daba un pellizquito al saber que mi futuro hijo no compartiría mis genes y sentía un poco de pena. Si finalmente tuviese un bebé, no sabía cómo llevaría el tema de los parecidos, que siempre son motivo de conversación entre familiares y amigos, ya que nadie iba a saber el origen de su nacimiento antes que él/ella mism@.

Siempre me pareció que la genética es muy caprichosa, luego está la epigenética, la convivencia, la casualidad...

¿Quién no conoce casos de hijos que no se parecen a sus padres porque salen a un tío lejano?
Conozco un caso de la hija adoptada que es clavadita a su madre (tono de piel, mirada, pelo, gestos, modo de hablar...). De hecho pocas personas saben del origen de su hija y nadie se plantearía que no son familia biológica.
Por otro lado mi doctor nos comentó que una vez estuvieron mucho tiempo buscando donante para una chica pelirroja, de piel y ojos claros y finalmente su hijo nació siendo tan moreno como su papá.

Estos son casos que me planteaba para restar importancia al tema genético ya que un hijo procedente de tu óvulo no te garantiza que se te parezca, pero de repente reparé en la mayor de las razones por la cual nunca fue un tema que me obsesionase demasiado. Siempre estuvo ahí y no me lo había ni planteado. El origen de mi propia familia me ayudó muchísimo sin saberlo.

Cuando mis padres se casaron, mi padre era viudo y aportaba a mis tres hermanos al matrimonio. En mi familia nunca ha habido diferencias entre nosotros y mi madre ha sabido hacerlo de una manera tan natural que ni siquiera parece que sea algo a tener en cuenta, cuando sí lo es, porque verse de la noche a la mañana siendo madre de familia numerosa y conseguir el amor de unos niños que habían pasado por uno de los traumas más dolorosos por los que puede pasar una criatura tiene mérito y mucho.

Mamá, muchas gracias por ser tan valiente y haberlo hecho tan bien. (Ya se lo he dicho en persona, pero me nace resaltarlo por aquí también)

En el seno de esa maravillosa familia crecí y no está exenta de alguna que otra curiosidad con el tema de los genes y los parecidos, por ejemplo a mi madre le han dicho que uno de sus nietos es idéntico a ella (cuando no comparten ninguna carga genética, pero sí mucha vinculación) y es cierto.

¿Que mi experiencia no os sirve porque es un caso muy particular teniendo en cuenta las características de mi familia? Pues puede que estéis en lo cierto, pero mi circunstancia es la que es y no puedo desprenderme de ella y vivirlo de otra forma.

Volvamos entonces a generalidades en las que también pensaba a menudo.

Tengamos en cuenta que la persona elegida para ser nuestra donante (hada madrina, como nos gusta llamarlas) compartirá con nosotras fenotipo, por lo tanto no es “raro” que nuestro bebé se pueda parecer más a nosotras que a su papá. 

Por otra parte, durante la gestación nuestro pequeño se alimentará de nosotras y se pondrá en juego la epigenética. Aún no hay muchos estudios sobre el tema, pero sí se sabe que la genética de la madre modifica y modela la del bebé que lleva en su vientre.

De hecho hace poquito nació un ovobebé que es un calco de mamá.

Volviendo a mi caso en particular, os cuento que ya en las ecografías se empieza a hablar de parecidos (increíble pero cierto) y es curioso comprobar como cada cual arrima el ascua a su sardina y dependiendo del parentesco o afinidad del que observa, los parecidos irán en el sentido de aquel miembro de la pareja que le pille más de cerca.
Al principio estos comentarios producían en mí una sensación extraña e incómoda, pero poco a poco fue perdiendo intensidad y ya con el nacimiento derivaron en qu­e simplemente me hacían gracia. Porque realmente es cierto que mi hija es muy parecida a su papá y a la rama paterna, pero también tiene un rasgo muy característico mío en su carita y viendo la primera foto mía de bebé, nos parecemos un montón.

Por último, si os planteáis si llegaréis a querer de verdad a vuestro bebé si el origen genético supone para vosotros un gran problema, estoy convencida de que sí. ¿Cómo no vas a amar con el más profundo de los sentimientos a un bebé que has estado llevando y haciendo crecer durante nueve meses y por el que has luchado hasta la extenuación? Cuando te ves embarazada, lo sientes y ves su carita mirándote, no hay nada más que felicidad plena y pura. 

Dudo muy mucho que se pueda querer más.

Deseo de corazón que si has llegado aquí buscando ese rayito de luz de esperanza, de alguna manera lo hayas encontrado.
La ovodonación es un camino al que se llega después de mucho sufrimiento, pero si finalmente consigues llegar a tu objetivo, es un camino apasionante y lleno de magia.

Si quieres compartir tu experiencia con este tema o si tienes alguna pregunta, no dudes en dejarme un comentario.

Un beso muy fuerte y muchas gracias por estar siempre ahí.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Mi final feliz

De nuevo empiezo un post disculpándome por la tardanza (se está haciendo constante...) pero esta vez tengo la mejor de las excusas dormidita junto a mí en su minicuna.

Sí, mi niña ya nació y desde hace casi siete semanas soy la persona más enamorada, feliz y plena del firmamento.

A modo de resumen os contaré cómo fue todo, ya que prometí explicar las técnicas para intentar que la peque se diese la vuelta, porque estaba en posición podálica, pero finalmente no fue posible.

Tanto la moxibustión (que consiste en una técnica de acupuntura sin agujas, en la que se enciende una especie de puro y te van aplicando calor en distintas localizaciones de los pies sin llegar a quemar ni ser molesto, sino más bien todo lo contrario, es relajante y agradable), como la fisioterapia para abrir espacio (que también me gustó bastante y me hizo ser consciente de mi cuerpo y del de mi bebé y poder “ensanchar” mi vientre y controlar la respiración para calmarla cuando la notaba moverse inquieta), como la terapia psicológica (que me sirvió para deshacerme de lastres emocionales que necesitaba sanar antes de llegar al parto y que conseguí hacerlo justo a tiempo), como los ejercicios haciendo la postura del gato, del puente, usando la pelota de pilates, gateando... (que me hicieron estar más ágil y cómoda en mi piel los últimos días de mi embarazo) no sirvieron para que la bebé se moviese y ya estábamos citados para la temida versión (mediante masajes en la tripa intentarían recolocarla). Si tenéis interés en conocer más sobre cualquiera de estas técnicas no dudéis en consultarme y os explicaré lo que necesitéis.

Digo temida porque aunque aseguran que el bebé no sufre, no las tenía todas conmigo, porque si sería molesto para mí, imagino que el que te “obliguen” a moverte desde fuera no debe ser agradable... Pero aún así quería evitar la cesárea y tener opciones a optar a un parto humanizado y lo más natural posible y en los hospitales que más confianza me daban no atendían partos de nalgas salvo en uno un par de profesionales y no me garantizaban que estuviesen disponibles cuando me pusiese de parto, así que seguimos el plan establecido...

Pero al parecer mi niña debía compartir conmigo ese temor a esa técnica y dos días antes decidió que era momento de conocer mundo.


Esa noche no me levanté a orinar en toda la noche como solía hacer y ya por la mañana fui al baño, hice pis y de repente volví a sentir que salía líquido, traté de parar el chorro y asombrada vi que no podía... ¡Había roto aguas! Yo que le había avisado a Mr. Cloud que un parto no es como en las películas que sale un charco, corres al hospital y enseguida te dan a tu bebé tras dos empujones y destrozarle la mano a tu pareja apretando, sino que dura horas y horas de contracciones y que las aguas a veces ni se rompen hasta el final... Pues sin una sola contracción me vino y sin una sola contracción nació mi bebé...

Dije desde el baño: “Amor, he roto aguas”, y se levantó incrédulo al haberlo oído medio en sueños.

Por el curso de preparación al parto sabía que se disponía de bastantes horas desde que se rompe la membrana si el líquido es transparente, como era, así que me lavé el pelo, me di una ducha, me vestí y salimos hacia el hospital.

Mr. Cloud, sin decirme nada, además del USB con canciones que escogí para el parto que teníamos preparado en la bolsa del hospital, grabó otro con canciones “buenrollistas” para el camino al hospital, así que entramos en urgencias cantando, felices y sin ningún miedo.

Me monitorizaron, mi matrona nos atendió con mucha amabilidad, nos dejaron solos en intimidad hasta que vinieron a por mí para prepararme para el quirófano y me dijeron que Mr. Cloud entraría enseguida. Señalar nuestro agradecimiento a todo el equipo, pues aunque no tuve mi parto soñado, fue una cesárea humanizada y me sentí en todo momento tratada con respeto y calidez.

Tenía intención de ver el nacimiento en caso de que el parto se produjese por cesárea, pero en el momento al ver cómo cortaban, no pude y cerré los ojos, al verme pusieron una cortina, Mr. Cloud se levantó y ya seguí los acontecimientos atendiendo al nivel de acuosidad de sus ojos que se empañaban por momentos. Cuando cayó la primera lágrima y la mayor de las sonrisas inundó su cara, oí llorar a mi niña: Un llanto dulce, agudo y delicado que no olvidaré jamás.

La pusieron sobre mi pecho, me miró y supe que jamás sentiría un nivel de felicidad igual. Era tan pequeñita, tan perfecta, tan bonita... Y era mi hija, nuestra hija! Ese pequeño ser por el que tanto habíamos luchado juntos por fin estaba allí con nosotros, mirándonos. No era un espejismo, era real, podía tocarla y era tan suave...

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Aquí acaba el relato de mi historia en este blog. No quisiera abandonarlo por completo y me gustaría volver a él para tratar temas sobre infertilidad que piense que puedan ser de alguna utilidad, porque nunca olvidaré esta lucha y siempre seré una mamá estéril. Pero no hablaré de maternidad, de crianza, ni de temas similares pues no creé este espacio con ese fin, quizás cuando tenga algo de tiempo abra otro para cubrir esos temas, pero no aquí.

Os agradezco infinito que me hayáis acompañado en este camino que no sabía si llegaría a la meta soñada alguna vez cuando empecé. Me alegro que si alguien cae aquí buscando un empujoncito de optimismo, pueda encontrar que sí hubo final feliz.

Os recuerdo que en este duro trago que es la infertilidad, dando los pasos correctos e insistiendo (siempre que el cuerpo, la mente y el bolsillo lo resistan sin que nos perdamos por el camino) hay un alto porcentaje de personas que lo consiguen y las que no, muchas veces es porque se ven obligadas a abandonar la lucha o así lo deciden. Espero que si es tu caso algún día llegues a cumplir tu objetivo y sentir que cada mal momento valió la pena.

Mucho amor y suerte de la buena.

Alcancé mi nube violeta. Aún no me lo creo...



jueves, 15 de septiembre de 2016

Eco del tercer trimestre

Hola después de mucho tiempo!

Me paso, haciendo un paréntesis en plena operación "nido" para contaros que ayer fue la ecografía de la semana 35 (no me puedo creer que ya esté en este punto!) y la pequeña está bien, pesa como unos 3 kilitos pero hay un pequeño problema: Está sentadita...

Bebesymas.com

Tengo tres semanas hasta una nueva ecografía para ver si en este tiempo se ha girado y si no, me tocará hacer una versión, que es algo así como que la giren moviéndola desde fuera.

En estos días intentaré hacer un montón de cosas para que se gire: Ejercicios, acupuntura, fisioterapia... Os contaré en más detalle todo cuando lo haya probado y pueda ver si van dando resultado, según mi experiencia y mis sensaciones.

Me he quedado un poco chafadilla porque, por problemas que tengo de salud, una cesárea no es lo más recomendable y por esa razón intentaré librarme de ella en la medida de lo posible, aunque también intentaré que no sea un trauma ni nada parecido si finalmente fuese la única opción.

Anímicamente, antes de esta noticia, estoy muy ilusionada y a la vez un poco nerviosilla ante la idea de que la niña llegue antes de tiempo (que si tienen que hacer la versión, es probable que se desencadene el parto) y nos falten cosas por preparar, pero espero que en estas tres semanas lo dejemos todo listo y preparado.

Un beso muy fuerte y os cuento lo que pase en la siguiente eco y con las alternativas para que se dé la vuelta y deje de estar en posición podálica.

Muac!!!

martes, 14 de junio de 2016

Y Bolito es... Bolita!!! (Eco del segundo trimestre)

Hola a todas! (y a todos, si hay algún chico por ahí...)

Estas semanas he estado un poco liada por las mañanas y luego por las tardes estaba en modo marmota y no era capaz ni de sentarme delante de la pantalla a contar los avances. 
Ya por fin, con el curso acabando, van apareciendo huequitos y aunque estoy muy perezosa, me apetecía mucho pasarme por aquí a contaros las novedades.

 Freepik.es

Hicimos una ecografía privada entre la de la semana 12 y la 20 porque nos parecía muchísimo tiempo sin saber de (y ver a) Bolito y en esa eco ya fueron midiendo huesitos, observando órganos... Fue precioso verlo más formadito y moviéndose, reconocer sus manitas, su cabecita redonda...
La eco duró bastante y nos fueron explicando todo muy bien. 

No nos quiso dar seguridad, pero parecía ser una niña, aunque esto nos lo tomamos con cautela para no hacernos a la idea por si al final aparecía alguna otra cosita entre sus piernecillas en la siguiente eco... Jeje.

Nos dieron un montón de fotos, pero de bastante peor calidad que la de la semana 12 y aunque en pantalla se veía todo genial, en papel no tanto, pero bueno, lo importante es que todo estaba bien y compartimos unos momentos muy bonitos.

La semana pasada llegó la fecha de la temida ecografía morfológica, algo así como el exámen de lo que llevamos de curso preñil y aunque llegamos algo más relajados por la anterior ecografía, siempre están ahí los nervios. Sobre todo porque en esta locura de embarazo primerizo tras años de búsqueda y tratamientos de reproducción asistida, por más que no quieras compararte, siempre te enteras de que tal sentía moverse al bebé desde la semana 16 o 17, otra desde la 19 y tú, ya en la 21, te acojonas un poquito por haber sentido algo hace unos días y no haber vuelto a notar nada... Vamos, que los miedos no se van por más que quieras tener filosofía Zen y estar relajada...

Ains, ¡qué difícil es mantener la tranquilidad!

Pero al llegar la ecografía (otra vez en mi ascohospital, pero con una ginecóloga muy amable, al contrario que las de repro) todo estaba bien, latido, movimientos, medidas, órganos, vimos sus piececillos... ¡Se veía genial y estaba de frente como mirando hacia el ecógrafo! Pero en la “foto” que nos dieron, de nuevo, no se apreciaba tan bien y se veía más borroso que en la pantalla.

Al principio nos preguntó si queríamos saber el sexo y por supuesto dijimos que sí. Durante el transcurso de la ecografía fue relatando medidas, parámetros... Y solo al acabar nos dijo: -...Y es una niña.-

Al salir, seguimos con nuestro ritual de no comentar ni expresar nada hasta salir de la sala de espera compartida con Infertilidad.
Mientras esperábamos vimos salir a una pareja joven con sonrisa de ilusión y el típico botecito, por lo que imagino que iban a por su primer tratamiento. Ojalá también sea el último y esa sonrisa no se borre de sus caras.

Así que queda confirmado que Bolito es Bolita y el imaginarla ya con su nombre nos hace sentir que es más real. Además por fin noto sus movimientos, mi tripa creo que se nota que es de embarazo y no de que simplemente he comido más de la cuenta y salvo acidez por la tarde-noche, me siento muy bien.

Esta etapa está siendo la más dulce y tranquila, tienen razón todas las lecturas que así lo aseguran, al menos en mi caso.

Ya empiezo a sentir que es de verdad, aunque me siga pareciendo mentira y vivir estos momentos hace que todo lo pasado y sufrido pase a un segundo o tercer plano. Me siento muy orgullosa de no haber abandonado cuando estuve a punto de hacerlo y haberlo intentado a través de este tratamiento maravilloso que ha sido para nosotros la ovodonación.

Ah, una última cosita! Desde la FIV fallida no había vuelto a pisar la farmacia del hospital y temía que no siguiese allí el cartel que hice de la #Infertilpandy (que podéis encontrar al pie del blog y que os agradecería que difundiéseis para ayudar a chicas que aún se encuentren perdidas y solas en este camino tortuoso de la infertilidad). Se lo dije a Mr. Cloud y allí que bajamos los dos por esos pasillos desiertos hasta llegar y sí, ahí seguía en el tablón. 


Sentí una mezcla de orgullo y nostalgia al verlo, ya que lo puse el último día que pasé a por medicación para esa FIV que deseaba que fuese la última, como al final fue, aunque por razones diferentes a las que soñaba, pero felizmente eso ahora carece de importancia...

Un beso muy fuerte y muchas gracias por acompañarme.

jueves, 12 de mayo de 2016

Paternalismo "feminista"

¡Basta ya! Hoy yo y muchas mujeres de la #Infertilpandy estamos indignadas por un “artículo” que nos ha llegado donde se habla de los grupos de apoyo que formamos las mujeres infértiles o en búsqueda de embarazo, esta vez en Instagram.

No entraré a comentar el estilo o la calidad de la publicación, porque cada persona tendrá su criterio y le podrá parecer mejor o peor, pero lo que sí diré objetivamente y con conocimiento de causa es que el contenido es sesgado, muchas veces erróneo, descontextualizado y manipulado a propósito y no sólo eso, no sé hasta que punto llega a ser legal o no el citar los nombres de los usuarios concretos, ya que es como si en una cámara oculta dieras la dirección postal de las personas grabadas sin su consentimiento. Además al parecer algunas de esas cuentas eran privadas, por lo que el “trabajo de investigación” se ha debido realizar infiltrándose como una más en el grupo, lo cual cuanto menos me parece poco ético... En fin, un cúmulo de despropósitos.

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Muchos no sabréis de qué estoy hablando y ni el poner el enlace os ayudaría porque, curiosamente, no se puede acceder al mismo desde que saltó la noticia entre nuestro grupo de neuróticas del preñamiento, menos mal que Asteroidea es una crack y consiguió hacer pantallazo para que no desaparezca sin más (lo tenéis aquí para que antes de seguir, podáis leer de qué se trata y el por qué de tanta indignación). Juzgad por vosotros mismos.

Me molesta sobre manera esa actitud que tienen algunas que se autodenominan feministas para juzgar a otras mujeres y silenciarlas, humillarlas, pisotearlas y dejarlas en ridículo tildadas de neuróticas, bobas, obsesivas y estúpidas. No se me ocurre actitud más machista que esa, aunque venga de otra mujer.

Somos fuertes, resilientes, cumpliremos nuestros propósitos y aunque nos escueza y moleste vuestra actitud durante un momento, estamos por encima de todo esto y las que resultáis patéticas sois vosotras.

Señoras, soy una mujer adulta (de más de treinta años), consciente, emponderada, autosuficiente y capaz. No tengo necesidad ninguna de que venga nadie con la bandera del feminismo (que me da vergüenza compartir) a decirme lo que tengo o no tengo que pensar, sentir, hacer con mi cuerpo y decir. ¿Intentamos salir del yugo machista y entramos en el “feminista”? No, gracias. Tú que te autodenominas feminista a boca llena no eres más que yo y no voy a dejar ni por un segundo que me marques el camino.

Si tengo una enfermedad o hay una causa desconocida que me dificulta concebir o he decidido (junto a mi pareja, que en este caso es un hombre pero bien podría ser otra mujer o haber decidido ser madre soltera por elección y no cambiaría nada) recurrir a todos los medios que me ofrezcan la ciencia y mi bolsillo para conseguirlo, porque mi decisión es ser madre y como otros aspectos de la vida, no me voy a achantar para conseguirlo. Y estoy muy harta de ser juzgada por ello por personas que no han pasado por ello y trivializan y frivolizan con mi situación observándola desde el frío y la distancia de sentirse ajenas a este problema. Cuidado, que no sabemos lo que nos deparará el futuro...

Ya de paso me viene a la cabeza el tema de la Gestación Subrogada y el movimiento #NoSomosVasijas. Por suerte no es mi caso, estoy felizmente embarazada y para mí no sería una opción, por el coste económico que para mí es prohibitivo y también porque, en principio, no me vería preparada ni soy tan valiente como para afrontar que mi hijo se gestase en el vientre de otra mujer, ese duelo psicológico para mí sería muy duro, aunque llegado el caso a saber si mi opinión cambiaría...

Diciendo esto solo quiero dejar claro que no apoyo solo las causas que yo realizaría y comparto, pero sí que las respeto y admiro a todas las partes (padres y/o madres y gestantes) que se ven implicados en el proceso.

Las mafias y “granjas de mujeres” tristemente existen precisamente porque no hay una regulación adecuada que elimine la proliferación de seres sin escrúpulos que comercialicen con ello y lo pongo al mismo nivel que la trata de blancas y la esclavitud sexual.

Puedes donar médula, sangre, un riñón y, dentro de este mundo, semen y óvulos (me gustaría saber la opinión de este grupo sobre este tema también), pero la gestación subrogada es poco menos que una aberración...

No puedo llegar a entender como una niña puede estar capacitada para abortar (ojo, que aunque tampoco lo comparto en casos en los que se podían haber realizado otras medidas previas, ni lo habría hecho jamás salvo caso de abusos o violaciones, soy defensora de que exista la opción y cada mujer decida), pero no se respeta que una mujer adulta, que haya sido madre previamente y haya optado por no tener más hijos, bajo un marco legal que lo regule adecuadamente para proteger a todas las partes, pueda gestar un hijo para otra/s persona/s.

Bueno, que me desvío del tema, pero es que me enciendo.
Retomando el hilo del inicio. El tener un hijo no es ni capricho, ni obsesión.
En el caso de las infértiles que tenemos la suerte de tener tratamientos legales a nuestro alcance, sí, moveremos cielo y tierra, cambiaremos nuestros hábitos alimenticios y nuestras rutinas, nos pondremos en manos de profesionales y lucharemos (sin comillas) por conseguirlo y en el caso de parejas homosexuales masculinas, mujeres supervivientes de cáncer de útero o con otro tipo de enfermedades o malformaciones que les impidan gestar, si tienen opción irán a por ello y les aplaudo.

¿Creéis que es sencillo psicológicamente? ¿Pensáis que si tuviésemos opción pasaríamos por todo esto? Ojalá nuestros hijos llegasen al mundo espontaneamente sin más historias... 

Es muy duro enfrentarte a ti misma cuando sabes que tu cuerpo falla y recomponerte y volver a recobrar la autoestima. Tenemos muchas renuncias, muchos duelos, muchas pérdidas y ni siquiera esperamos que nos comprendáis, ni que seamos amigas, pero sí exigimos RESPETO, y dejar de sentirnos atacadas por otras mujeres, que no entréis en el único lugar donde no se nos daña con palabras punzantes y nos sentimos seguras y nos juzguéis con esa mirada de soslayo y superioridad porque ¿sabéis? estamos orgullosas de ser como somos, de levantarnos una y mil veces ante las derrotas y nuestros hijos no vendrán fruto de de una noche de pasión, pero vendrán con meses y años de amor de ventaja porque sabemos valorarlos en su medida y hemos luchado desde el amor por encontrarlos.

miércoles, 20 de abril de 2016

Estar al otro lado (Eco del primer trimestre)

Sé que hace mucho que no actualizo el blog, y lo siento, os debo una disculpa ante todo.

Deciros, lo primero, que todo sigue bien y ya hemos superado la temida barrera del primer trimestre y estamos cada vez más felices y emocionados. Parece que por fin el sueño se va volviendo realidad palpable y, por extraño que pueda parecer, cuesta asumir que por una vez se está en el otro lado, en el que las cosas salen bien y es raro, muy raro...

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Desde el último post mío y de Mr. Cloud ha habido de nuevo un cóctel de emociones. He logrado batallar contra el miedo y he logrado arrinconarlo por momentos y dar paso a la tranquilidad, pero no ha sido ni es fácil, de hecho hasta la ecografía del primer trimestre y el resultado del triple screnning no se lo he dicho a la mayoría de amigos incluso sabiendo que la edad de mi donante era solo 25 añitos. No he podido evitar del todo tener el pie sobre el freno en todo momento.

Y esto en gran parte ha sido por una sensación extraña de culpabilidad que no he podido compartir con nadie (salvo algún mensaje privado en el que algo le comenté a otra amiga de la #infertilpandy, pero muy de pasada). No sé si voy a saber explicarlo...

Del mismo modo que creo que todas las infértiles en algún momento hemos pensado eso de “por qué a mí?” me he visto sintiendo lo mismo estando en la parte buena de la estadística. He sufrido mucho con pérdidas de chicas de la #Infertilpandy a las que siento muy cercanas, casi como hermanas, y con las que compartimos tanto que sus alegrías son las mías y sus penas me duelen en el alma... (Ellas saben quienes son).

Desgraciadamente, al igual que la lista de positivos y de buenas noticias crece, también lo hace la de sinsabores y cuesta tanto ofrecer apoyo y acompañamiento en la distancia...

Cuando inicias un camino lleno de ilusión junto a chicas a las que quieres y ves que ellas en un momento no continúan, es duro seguir y te preguntas por qué tú tienes la suerte de seguir adelante y ellas no, y en cierto modo esperas que a ti te pase en algún momento lo mismo porque no eres mejor que ellas y en cierto modo estás tan acostumbrada a perder, que es tu estado natural y de alguna forma hasta te sientes a gusto, porque no hay nada que perder y se ha convertido en tu zona de confort.

Y diréis, ¿qué hace esta contando esto, cuando debería estar saltando de alegría? No es que quiera ser el niño en el bautizo y apoderarme de las tristezas ajenas (eso también me hace sentir mal, no soy persona de protagonismos), pero os debía una explicación de por qué no he mantenido el blog actualizado y es esta. Pecaré de exceso de empatía, pero me cuesta ser feliz a tiempo completo viendo que a mi alrededor alguien sufre. Aún así, siento y os pido disculpas si alguna vez os he herido al contar algo de mi proceso de embarazo. Espero poder compartir pronto con vosotras estos momentos.

Sé que ellas me echarían la bronca si supieran de estos sentimientos, pero no puedo evitar tenerlos y siento como un reto personal el que consigan llegar a la meta que todas queremos, porque confío que, como luchadoras incansables que son, lo van a lograr.

Después de esta explicación que sentía que os debía os cuento que he tenido un sustillo. Hace dos semanas unos pinchazos muy fuertes me llevaron a urgencias y allí descubrieron un hematoma, así que he estado de reposo y de baja hasta ahora. Pero hasta para eso he tenido suerte, porque no he tenido ni un manchado que me alarmase más de la cuenta.

La causa debió ser algún esfuerzo, y como me he cuidado de no hacerlos, pienso que ha tenido que ser vomitando, porque una que es una cabezona antiquímica (aunque vaya dopada de hormonas hasta las cejas), aguantaba nauseas salvajes sin querer tomar una pastillita de Cariban y dos días estuve vomitando bastante.

De síntomas ando como la mayoría: Ratos de sueño y ratos de insomnio, las nauseas que os cuento, escrúpulos “finolis” que me llevan hasta la arcada y una obsesión por la comida sana que me ha llevado a perder 4 kilates (tranquilos, había Nube para dar y regalar y ahora empiezo a tener un peso más saludable)

¿Qué más os puedo contar? Pues que ya lo sabe la familia y casi todo los amigos. ¿Reacciones? Ha habido de todo: Reacción sin reacción seguida de una inmensa alegría (no nos engañemos, después de tanto tiempo y sin haber contado nada de nuestros tratamientos era algo con la que poca gente contaba ya...), explosiones de sentimientos en forma de saltos, lágrimas, gritos... Incluso de personas que nos han sorprendido mucho y ha sido muy bonito.
Y alguna que otra frase de la que ya me río como: “¿Ves como queriendo, podías?” ¡Llevábamos años queriendo! Será que no estábamos “queriendo” bien...

Y sobre lo de desvelar el origen de nuestro bolito... No nos poníamos los dos de acuerdo, aunque yo tenía claro que la prioridad era respetar la opción que no nos hiciese sentir incómodos o vulnerables. Tuvimos conversaciones en las que tanto decíamos de contar hasta la FIV, hasta que sólo lo contaríamos si nos preguntaban, pero al final decidimos que mejor no decir nada, porque realmente se iba a desviar la atención de lo importante.

Si os digo la verdad, nadie ha preguntado y de haber decidido contarlo no hubiésemos encontrado el momento adecuado porque habría sido forzado. Nos dejamos fluir y todo fueron muestras de alegría y cariño. No hizo falta ni lo vimos necesario tampoco a posteriori.

Y para terminar, os cuento que ayer fue la ecografía del tercer primer trimestre (gracias por avisarme del despiste @LlampisRovello). Temía ese momento porque volvía a mi asco-hospital, a la misma planta, mismo pasillo, misma sala de espera... Pero al otro lado.

Recuerdo lo duro que era ver salir a las parejas emocionadas con sus ecografías, llamando por teléfono a sus seres queridos... y era tan duro preguntarte una y otra vez si alguna vez te tocaría estar en la parte izquierda de la sala de espera, obteniendo la más asoladora de las incertidumbres por respuesta... que me prometí a mí misma que si alguna vez tenía la inmensa suerte de poder cumplir ese paso al otro lado del espejo, jamás me quedaría allí para celebrar nada.

Lo hablé con Mr. Cloud y no pudo estar más de acuerdo. Lo cumplimos.

El momento ecografía fue precioso, poder verlo mover, sus bracitos, su cabecita... oír que todo estaba bien (incluido el resultado del triple screnning), uff... fue muy emocionante.
No se pudo ver el sexo, pero sinceramente, nos da igual, ya se verá.
Me vieron dos pequeños miomas, pero si la ginecóloga no le dio importancia, yo tampoco pienso dársela.

Luego, esa misma noche, ayer, justo cuando Mr. Cloud se despedía de bolito y de mí para irse a dormir, toda la emoción contenida durante este tiempo se desbordó, salieron todos los miedos y sentimientos a rebosar y me puse a llorar. Sé que hasta tener a tu bebé en brazos el riesgo no acaba al 100%, pero ya haber llegado a este momento me parece un bálsamo de tranquilidad importante y fue tan difícil llegar que parece mentira haberlo logrado.

Vaya, me ha quedado un post larguísimo, espero que tengáis paciencia para llegar hasta el final.

Os mando un beso enorme y todo mi cariño.

martes, 23 de febrero de 2016

Mi mundo es redondito (Mr. Cloud´s Silver Lining)

¡Hoy estoy especialmente feliz y orgullosa! Y es que tengo un invitado muy especial en el blog...

La otra mitad de este equipo, la persona con la que he tenido la suerte de compartir mi vida y esta lucha. Quien me da fuerzas cuando flaqueo y me saca una sonrisa cuando más lo necesito... Me faltan palabras para hablar de él, de lo que lo admiro y de lo que significa para mí.

Este post (y todos los que vengan!) sirve de homenaje a todos esos hombres que comparten con nosotras esta dura batalla, que tantas veces dejan su sufrimiento en silencio para evitarnos más daño porque les toca ser los fuertes y que pocas veces alzan su voz y su sentir al mundo.

Estoy totalmente emocionada, porque incluso yo, desconocía algunos detalles que hoy he descubierto cuando él ha decidido compartir su visión. Y aquí estoy llorando a mares...

Bueno, no me enrollo... Si aquí os conté mi punto de vista del que hasta ahora ha sido el día en que cambió nuestra suerte, ahora os dejo con Mr. Cloud...



Hola a todas:

Mi nombre es Mr. Cloud y estoy encantado de presentarme y dirigirme a vosotras.

En primer lugar, agradezco muchísimo el cariño que le dais a Nube Violeta a través de vuestros comentarios en el blog. Es alucinante lo cálido que puede ser algo aparentemente frío como es el ciberespacio.

Y sí, ¡¡¡SOY UN ORGULLOSO “ESPERANTE DE REDONDITO”!!!

Desde hace más de dieciocho años, me siento la persona más afortunada del mundo por la nubecilla que tengo a mi lado. Desde hace seis días, ya es increíble, lo máximo.

Descrito así parece fácil e idílico, pero os aseguro que nuestro camino ha estado repletísimo de piedras, espinas, baches y polvaredas en este y otros temas de nuestra vida. Siempre he adorado los niños, siempre he tratado de ser el “tito jovencito, molón, guay”. Parecía que la vida la vivíamos a través de las de los demás, que habíamos nacido para ser titos, no padres. No me preguntéis por qué, pero siempre viví pensando que el privilegio y la bendición de ser papás estaban destinados a otros, no a mí. En ese sentido, siempre tuve la estima muy baja. Quien me conoce un poco tiene claro que soy muy fuerte. Quien me conoce bien, sabe que soy muy frágil.

Y cuando me he querido dar cuenta, el “tito jovencito” se ha plantado en casi cuarenta tacos (Nube Violeta me llamaría exagerado por decir esto). Me gusta escribir historias y, cuando tenía treinta y pocos, me entró una especie de crisis existencial y la necesidad de escribir una novela grunge pseudoautobiográfica sobre un chico que, tras vivir toda la vida con su novia, esta decide marcharse un día por no poder tener un hijo con él y sentirse culpable. Él termina escribiéndole una carta al hijo que nunca tuvo ni tendrá con ella. Afortunadamente, esa carta no la escribió nunca el personaje (no terminé la historia) ni en la ficción, ni la he escrito yo en la realidad. De hecho, ya no tengo esa necesidad imperiosa de “exorcizarme” por escrito que tenía hasta hace poco.

Desde hace seis días, solo oigo canciones preciosas y melódicas en mi cabeza. El miércoles 17 de febrero, el “día B” (de Beta), veníamos de celebrar mi nubecita y yo dieciocho años juntos el día anterior. Por primera vez en mi vida, solo quería pensar en positivo, que mis poros irradiaran buenas vibraciones, darle un empujón a nuestro “redondito/a”. Quería estar optimista como cuando teníamos veinte años, no quería pensar nada negativo ni ponerme en lo peor. La visita a la clínica fue accidentada, porque nos pilló averías en el tren, y duró el tiempo de un pinchacito. Cuando a Nube le sacaron sangre, nos dijeron que podíamos irnos, que nos avisaban por teléfono en un par de horas o tres.

La llamada casi nos pilla en el supermercado jaja. Fueron dos horas larguísimas, pero nuestra bolita estaba tan fuerte y agarradita que no hubo que esperar más. Yo creo mucho en los “momentos epifánicos” de la vida, y además creo que soy bueno dándome cuenta de ellos en tiempo real. Me explico, un “momento epifánico” puede ser el primer beso, la primera vez que ves la nieve, una visita inesperada de un ser querido, cualquier momento feliz que parece o quieres que dure para siempre. Yo sentí eso aquel miércoles. Esa sensación de que, afortunadamente, había un antes y un después de esa llamada, de que mi vida y la de mi Nube no volvería a ser la misma nunca más. Y sí, los hombres lloramos...y lloramos muuuuuucho. No hice otra cosa tras la confirmación. Me abracé a mi Nube y estuve llorando mucho tiempo. Y en cada lágrima soltaba aquellas piedras, aquellas espinas, aquellos baches y aquellas polvaredas del pasado y se mezclaban con la felicidad máxima. Todo, absolutamente todo, fuera lo que fuera, había merecido la pena.

Y ahora soy un orgulloso “esperante de redondito”, deseando que llegue la ecografía del 2 de marzo. He comprobado que existen dos tipos de felicidad según la duración de esta: finita y continua. La primera dura un instante, y se va desvaneciendo. La segunda es la que sentimos mi Nube y yo, una sensación que no se despega, que te acompaña hagas lo que hagas, que no te deja. Y ES MARAVILLOSO.

Every cloud has a silver lining

Toda nube tiene una veta plateada
(No hay mal que por bien no venga
o el lado bueno de las cosas)


lunes, 22 de febrero de 2016

Modo betaesperante ON...

Tras deciros el resultado de nuestra beta, no os he contado cómo fueron los días de betaespera y os lo explico a continuación.

Preferí estar tranquila sin autoanalizarme al escribir. 
Me sentí muy positiva y feliz todos esos días, ya que según los profesionales la actitud también puede influir por las hormonas que generamos y quería que para nuestro embri todo fuesen cosas bonitas, nada de adrenalina producida por el miedo y el estrés, ni cosas feas.

Para ello estuve hablándole y tocándome la tripa constantemente, Mr. Cloud también lo hacía. No había día que saliese o llegase que no tuviese un beso para mí y otro para la tripita, la sonrisa no se nos quitaba de la cara... fue muy bonito.

Estuve oyendo vídeos de Youtube (porque tenía que tener los ojos cerrados) sobre “sonrisa interior” que recomendó @Luisicasasto, una buena amiga de la infertilpandy, dando paseitos, comiendo todo lo que se recomienda, bebiendo Aquarius... No quería dejar de hacer nada que fuese bueno para nuestro "bolito" (bonito+bolita+bollito).

Mr. Cloud me sorprendió un día con un ramo de ocho rosas, todas rojas menos la del centro, de color rosa, que simbolizaba a nuestros embrioncitos fecundados y el que destacaba era nuestro precioso pequeñín. Bombones, tarjetitas llenas de palabras colmadas de bonitos sentimientos... Todo se le hacía poco para mimarnos y cuidarnos.

Pinterest.com

Fueron unos días en los que realmente me sentí flotando entre nubes.

Pero no os negaré que en algunos momentos me sentía rara, extraña, como si estuviese representando un papel que no iba conmigo, que no me correspondía, como si recreara una mentira, porque el camino ha sido tan largo y tan duro que es inevitable pensar que nunca te va a tocar a ti. Te acostumbras demasiado a perder y la posibilidad de ganar por una vez cuesta asumirla de manera totalmente sincera.
Por suerte estos momentos fueron escasos y no les dejé mucho espacio.

No quería hacer una lista de síntomas, porque la verdad es que hacen más perjuicio que beneficio... Pero no pude evitar la tentación de buscarlos, una vez más, y siempre me sirvieron para ponerme más nerviosa al leer que ese nuevo síntoma que nunca sentí también puede ser causa de la medicación, o pensar que aquel otro puede estar solo en mi cabeza, o que justo ese síntoma inequívoco es el que me falta...

Pero como a mí tampoco me gusta que nadie me trate con condescendencia porque soy mayorcita para elegir lo que quiero y no quiero hacer, no voy a ocultar mis psicosíntomas y allá van:

-Encías hinchadas. Me pasó durante los primeros días de la betaespera, pero también lo tuve en mi primera IA y fue un negativazo, así que no se le puede dar mucho valor...

-Pinchazos en mi ovario dormido (siempre el que noto es el otro antes de la regla) y en el centro del útero.

-Sensación de tensión en la zona del útero.

-Despertarme sobre las 4-6 de la mañana y costarme mínimo tres horas el volverme a dormir.

-Dolor en los riñones y en los huesos de la cadera. (Esto me empezó antes de la transfer, así que imagino que no tendrá nada que ver)

-Mini nauseas, salvo una vez por un olor feo no he tenido arcadas y no me han impedido comer.

-Sensación de que se cierra el estómago y dolor intenso en el estómago. Me pasó justo tras comer un bombón, pero ni había pasado de la campanilla...

-Gases y sensación de movimiento.

-Mareo al agacharme o moverme un poco más rápido.

-Sensibilidad al roce en los pezones. Fue destacado sólo un día y una vez lo sentí incluso más intensamente cuando buscaba de manera natural, así que o esa vez me quedé embarazada sin enterarme ni tener un sólo día de falta o tampoco es de fiar.

-Pecho hinchado. No de manera exagerada, pero lo noto en la ropa que me aprieta más y me duelen un poco a veces al apretarme.

-Vientre hinchado. Esto es bestial! Desde el primer día tengo un tripón que flipo. Siempre he sido redondita, pero esto es mucho más que mi michelín, parece que estuviese de cuatro meses!

-Un poco más de cansancio y sueño, pero no mucho más de lo normal por el ritmo de trabajo y lo dormilona que soy de por sí.

-Súper olfato. Este es el único síntoma al que realmente le presté más atención y por eso mismo no estaba segura si quería ver más allá de la realidad, porque si es verdad que a ráfagas notaba olores mucho más intensamente de lo que debería oler por lo lejos que estaban sus focos, no me daba naúseas ni era algo que sucediese de manera constante. Nunca estuve segura de que fuese fruto de mi imaginación o no.

-Orgasmo espontáneo. Fue en sueños y bastante doloroso (nunca me han dolido), además la sensación de dolor duró bastante y me asusté mucho por miedo a que mi pequeñín lo hubiese sentido y fuese malo para él/ella.

Por lo demás, nada más (si me acuerdo de alguna otra cosa, editaré el post).
No he orinado más de lo normal, ni he tenido estreñimiento, ni nada más que yo recuerde...


Pues nada más hasta hoy.

Muchas gracias por seguir de cerca mi historia y espero que siga hasta el final feliz, y que todas y cada una de vosotras viváis también la historia completa hasta tener a nuestros bebés en los brazos.

Hasta el próximo post!

Y llegó el día de la beta...

Me salto una vez más el orden cronológico y os contaré como fue ese día para dejar las sensaciones y sentimientos de la betaespera en este otro post simultáneo.

Allá vamos...


Página 19 del libro "Agujetas en las alas" de Dani Rovira.*

Ese día nos levantamos tempranito para acudir a la clínica. Me duché, nos arreglamos, desayunamos... y salimos rumbo hacia allí con muchísima esperanza.

De camino y a mi lado de la carretera vi un conejito que había salido a buscar alimento dando saltitos. No pude evitar pensar que era una señal y me sacó una sonrisa.

Una vez en la clínica, al poquito me llamaron para ir a la pequeña sala donde extraen la sangre y me preguntó la enfermera cómo me sentía y si había tenido manchados. Dije que me sentía bien, un poco nerviosa y que, por suerte, no había tenido ningún manchado. 

Cerré los ojos, como siempre, sentí el pinchacito, me pegó el esparadrapo y me dijo que en unas tres horas recibiríamos la llamada con el resultado.

Volvimos a casa, fuimos juntos a hacer la compra para darle a ese tiempo de nerviosismo algo de tranquilidad y tareas que nos evitase pensar y cuando llegamos ¡tenía una llamada perdida de hacía dos minutos! 

Habían llamado antes de la hora que dijeron (lo cual me parece genial para no incrementar la tensión si dicha llamada se retrasa). No sé qué me pasa que nunca oigo el móvil, a pesar de haber comprobado tres veces que lo tenía a máximo volumen... pero casi mejor, porque devolví la llamada desde el fijo de casa con el manos libres, que se oye mejor, y así pudimos oír el “veredicto” los dos juntos.

La chica de recepción nos pasó con la enfermera, que confirmó mis datos con voz un poco aséptica (lo cual nos acojonó un poquito), y nos dijo: 
-Enhorabuena, estás embarazada.-

En ese momento se produjo un estallido bestial en nosotros: Mr. Cloud dio un salto y un grito y yo, como tenía el teléfono en la mano, me controlé un poco, al menos en la voz, pero me puse a llorar con una sonrisa de oreja a oreja y no podía parar de repetir "gracias, gracias, gracias".

No recuerdo bien qué más dijo o más bien cómo lo dijo. Le pregunté el valor de la beta (mi primera beta en sangre reflejada en un número) y su respuesta fue 440. 
Nos aclaró que a partir de 100 era embarazo, así que era un buen valor. 
Me dijo que continuase con la medicación como hasta ahora y que a partir de la semana 12 (creo) irían quitándomela progresivamente. No presté mucha atención, mi alegría no me dejaba, porque ya cara a cara el día de la ecografía me enteraré bien.

Me pasó con la enfermera para coger la cita para la eco, que nos dieron para el 2 de marzo, y hasta aquí la llamada.

Desde entonces no puedo describir lo que sentimos, era una mezcla tan grande de sentimientos, todos preciosos y positivos, que no podíamos parar de llorar y reír a la vez. Fue muy intenso e inolvidable.


Una vez que recibimos el positivo y hasta el día 2 de marzo que es el día que tenemos la primera ecografía junto con mis queridas @IndiaSerMama y @ajdufyrjjjkk (Ayoli, nunca te he preguntado... Te eligió el nick un gatete?) son muchos días de espera en los que no tienes confirmación de que todo sigue bien, por eso ayer domingo decidimos Mr. Cloud y yo que era el momento adecuado para desempolvar ese ClearBlue, que llevaba una eternidad sepultado en el cajón de las medicinas para ni verlo, y usarlo por fin, ya que yo me había prometido a mí misma que ese test solo podría dar positivo.

Además no habíamos visto nada por escrito que nos confirmase el resultado, ya que la comunicación fue vía telefónica y aún no habíamos ido por el informe, claro... 

¿Y si se habían equivocado y nos habían llamado a nosotros con la beta de otra chica? Sí, son paranoias absurdas, pero por un microsegundo estas cosas se me suelen pasar por la cabeza...

Así que con la primera orina de la mañana lo usamos y ¡tachán! salieron las palabras mágicas “Embarazada”, pero nadie me avisó ni había leído nunca que para que saliesen las semanas había que volver a esperar con el relojito parpadeante y me dio un poco de yuyu que tras la espera saliese el “No” o nada... pero por suerte lo que reflejó la pantalla fue “2-3” y pudimos respirar tranquilos.




*Quería ilustrar este post con una página del libro de Dani Rovira “Agujetas en las alas y 88 razones para seguir volando” que parece hecha para la #Infertilpandy. (Espero no tener que quitarla por temas de derechos de autor, en realidad es promoción...)
El libro al completo me parece una maravilla tanto por su texto, compuesto de microrelatos de pocas líneas que me recuerdan a la fragilidad y belleza de un haiku, como por sus preciosas ilustraciones.

Creo que la magia de la vida hizo que llegase a mis manos su página 19 justo en estos momentos para poner palabras e imagen a lo que siento tras la noticia de mi embarazo.

El miedo nunca ganó a la felicidad. El miedo

tan solo era una palabra de cinco letras.


Poco más que decir... En mi historia el miedo y la cautela nunca fueron una ayuda y hasta el momento la felicidad parece que por fin se abre paso...

lunes, 8 de febrero de 2016

Ya te llevo en mi interior...

¿Cómo empezar este post? En el último os conté que el sábado sería nuestra transferencia, pero desde que escribí, algunas cosas han cambiado, ya que, en vez de dos, nos trajimos con nosotros a un precioso embrioncito, del que espero no separarme jamás.

Papá y mamá esperando para ir a por ti.

Fue el día más emocionante de mi vida hasta hoy. No sé qué pasará, pero este fin de semana mágico no se irá de mi recuerdo en la vida.
Por primera vez era verdad que había una pequeña vida "latiendo" en mi interior, a diferencia de en la betaespera de las IA, que aunque intentaba creer que fuese cierto, era un probabilidad remota que nunca sucedió.

Hoy me siento embarazada y me acaricio la tripa, le mando mensajitos constantemente llenos de amor, esperanza y confianza en él. Sé que va a hacer todo lo posible por quedarse y yo voy a hacer todo lo posible porque se quede, al igual que su papá, que nos ayuda a que todo sea más fácil y cómodo.

Bueno, ahora os contaré un poco lo que sucedió hasta este momento.

El mismo sábado muy muy tempranito, recibimos la llamada del laboratorio para informarnos cómo habían evolucionado nuestros pequeñines estos dos días. Uno era excelente, en palabras del biólogo, y de los otros, tres eran calidades 1 y 2 y procedían a vitrificarlos. Los otros cuatro seguían evolucionando, pero los dejaban en observación.

Aunque nuestra idea inicial era transferir dos, su consejo era transferir solo el mejor, ya que la política de la clínica es “UN niño sano en casa” y había muchas posibilidades de que nuestro campeón se quedase conmigo.
Así que miré a Mr. Cloud, le indiqué mediante mímica lo que me estaban contando, haciendo ver que yo estaba de acuerdo y él me dio el O.K.
También nos dijo que para futuras transferencias, sí que recomendaba transferir dos, ya que la tasa de implantación descendía un poco al descongelar.

Pues con ese cambio de planes, que en el fondo nos ilusionó más, porque si pensaba así es que realmente nuestro embri era muy muy bonito, nos dirigimos a la clínica.

Una vez allí, un celador muy amable nos dirigió a una bonita habitación, que por superstición, agradecí que fuese una diferente a la de mi punción. Me preguntó si tenía ganas de hacer pis, y la verdad es que aunque hacía media hora que me había bebido medio litro de agua, tal y como recomendaron, no sentía apenas... Así que me dijo que me cambiase, poniéndome mi camisón y no dejando nada de cintura para abajo (excepto mis calcetines molones), me pusiese el gorro verde ese tan mono y esperase a tener más ganas de orinar para llamar a la enfermera.

También nos dijo que como ya habían acabado las intervenciones por el día, Mr. Cloud podría pasar a ver el proceso. Menos mal, porque si no hubiese podido estar, no habría sido lo mismo... Le ayudé a ponerse la bata, se puso el gorro y nos sentamos tranquilamente a esperar que mi vejiga se hiciese notar. Luego llamamos y al ratito vinieron a acompañarnos a la sala correspondiente.

Nos atendió la doctora Hipster que, como siempre, estuvo muy cariñosa y sonriente. Me coloqué en posición “elegante”, ya me entendéis, vamos “espatarrá” y empezó el proceso.

Mr. Cloud estaba junto a mí cogiéndome la mano y cuando ya estaba todo preparado para realizar la transferencia, entró el chico con el que tanto había hablado por teléfono (y digo “chico” porque es muy joven y guapete, yo me lo imaginaba bastante más mayor por la voz) con un tubo largo, transparente y estrecho donde estaba mi pequeño embrioncito. Desde entonces no pude parar de llorar, pero tampoco lo reprimí. Creo que es la primera vez que no me ha importado llorar en público, claro que era de total alegría.

La pantalla era de esas que según le da la luz no se ve bien, y vi el proceso un poco regulero, pero me daba igual, lo importante era que la doctora lo viese perfecto y mi marido también porque si no, podría cambiarse de sitio (me aseguré preguntándole).

Una vez introducida la cánula, se pudo ver cómo la cavidad se llenaba de un liquidito que inmediatamente se difuminaba y en el centro, un punto de luz brillaba.

La doctora hispter nos dijo que mi endometrio seguía muy bien y que había sido una transferencia de libro. Nos preguntó si queríamos una foto del momento y le dijimos que sí.

El biólogo confirmó que el embrión no seguía en la cánula y me quedé unos minutos quietecita, para después pasar a la camilla deslizándome. Me taparon con una sábana verde que estaba muy calentita. Esos detalles se agradecen, la verdad.

Me llevaron a la habitación y debería permanecer allí de veinte minutos a media hora antes de bajar para orinar. Si tenía ganas podría llamar a una enfermera para que me pusiese una cuña, pero no hizo falta.

Recordé lo que una amiga de la #Infertilpandy comentaba sobre lo bonito que eran esos momentos en los que, después de la transferencia, estás con tu chico y tu pequeño embrión en la habitación solos por primera vez y pensé que, si todo seguía bien, ya nunca más iría sola a ningún sitio. Era todo tan bonito y emocionante...

Mi chico estaba tan emocionado como yo o más, me acariciaba la tripa, le daba besitos... En algún momento, le dije: os dejo solos, y no parábamos de sonréir y de disfrutar el momento. Habíamos pasado tanto esperando estar en ese punto, que nos parecía mentira y queríamos saborearlo al máximo.

Al poco tiempo entró la doctora. Yo estaba con los ojos mojados por las lágrimas y la mayor de las sonrisas. Me dijo que me veía muy emocionada sonriendo también y me indicó la pauta a seguir: Debería seguir tomando, el ácido fólico, 3 Meriestras diarias y poníendome 300 mg. de Progesterona, como hasta entonces. Y durante unos cuatro días debía evitar hacer esfuerzos o movimientos bruscos.

Me indicó también la fecha de la beta y me deseó que todo fuese bien.

Empecé a contar los veinte minutos que me dijeron tras salir de la transferencia que debía esperar, desde que la doctora salió por la puerta, aunque finalmente esperé 30, por si acaso... Hasta que ya tenía muchas ganas de hacer pis, fui al baño con movimientos lentos y sujetándome la tripa y oriné sin querer hacer nada de fuerza.
Luego me vestí, me miré la tripa en el espejo de pie mientras la acariciaba y le mandaba todo mi amor y bajamos a recepción para que nos diesen hora y caminamos tranquilamente hasta una tienda cercana.

En mi cabeza no paraba de pensar que ese era su primer paseo, la primera vez que bajaba escalones... Compramos unos besitos de calabaza y pensé que era su primera comida (además de que me pareció un nombre muy bonito para dirigirme a él, junto con lucecita, estrellita y unas cuantas maneras más que se nos fueron ocurriendo)

Todo esto puede parecer una locura, pero hasta que se demuestre lo contrario, estoy embarazada y quiero conectar con ese embrión tan bonito que crece en mí desde el primer momento. Luego, ya se verá...

El resto del fin de semana ha sido una maravilla, he descubierto en Mr. Cloud cuotas de felicidad que desconocía y yo me he sentido mejor que nunca. Están siendo los días más bonitos en estos 38 años que tengo, sin lugar a dudas.

Hemos hecho balance juntos de todos estos años de amor y de todo lo que hemos tenido que superar y según palabras de Mr. Cloud, todo ha valido la pena para llegar aquí. Por supuesto, no puedo estar más de acuerdo con él.

Ha habido también momentos divertidos, como cuando le decía que su papá estaba un poco loco a lo que él me decía: ¿Ya vas a empezar a hablarle mal de mí? Y nos partíamos de la risa, para a continuación intentar arreglarlo diciéndole que ya lo comprobaría por sí mismo, aunque ya lo conocía porque era parte de él... Y otra vez a llorar...


El día 17 tenemos la cita para conocer el resultado de la prueba de embarazo en sangre. Hasta entonces quiero seguir en mi nube violeta.